En
una declaración hecha en el Ministerio de Defensa, el general
admitió que Enrique, de 21 años y tercero en la
línea de sucesión al trono británico, se
sentirá "muy decepcionado" por la decisión.
"Uno
de los factores que han contribuido a mi decisión ha sido
el conocimiento y la discusión del despliegue del príncipe
en los medios de comunicación", explicó Dannat.
"Le
he pedido a sus superiores que impulsen su carrera, pero no voy
a especular sobre eso", indicó el jefe de Estado Mayor
del Ejército, al agregar que los soldados que iban a estar
a cargo del príncipe "echarán de menos su liderazgo
en Irak".
Tras
la intervención del general, el propio Enrique se declaró
"muy decepcionado", aunque "no abandonará
el Ejército", según un comunicado emitido por
Clarence House, residencia oficial en Londres del príncipe
Carlos, heredero a la Corona y padre del joven.
Enrique
siempre ha manifestado su deseo de servir a su país en
el frente, hasta el punto de haber confesado a sus amigos que
abandonaría el Ejército si no se le permitía
cumplir ese propósito, según la prensa británica.
El
príncipe, hijo de Carlos de Inglaterra y la difunta princesa
Diana de Gales, tenía previsto prestar servicio en Irak
este mes de mayo al mando de una unidad de doce soldados y cuatro
vehículos acorazados de reconocimiento Scimitar.
El
joven iba a operar en las filas de su batallón, el "Blues
and Royals" de la Guardia Real, el regimiento más
importante y antiguo del Ejército de Tierra británico.
Aunque
Dannat no precisó las amenazas que pesan sobre Enrique,
el diario "The Sun", que ya adelantó el pasado
mes que el príncipe podía ver frustrado su sueño
de trabajar en Irak, afirmó entonces que terroristas fanáticos
amenazaban con matar o capturar al joven.
El
Reino Unido tiene destacados en Irak unos 7.100 militares, la
mayoría en la provincia meridional de Basora, aunque ese
contingente se reducirá a menos de 5.000 soldados antes
de acabar el año, según anunció en febrero
pasado el primer ministro británico, Tony Blair. EFE