"Los
directores ejecutivos reconocen la decisión de Wolfowitz
de dimitir como presidente del Grupo del Banco Mundial, que se
hará efectiva al final del año fiscal, el 30 de
junio del 2007", señala un comunicado divulgado hoy
por la entidad.
El
propio Wolfowitz se mostró satisfecho de que la institución
haya reconocido que él actuó de buena fe en el escándalo
sobre el sueldo de su novia, Shaha Ali Riza.
El
Consejo informó, además, que "empezará
el proceso de nominación de un nuevo presidente inmediatamente".
En
la misma línea, la Casa Blanca anunció que el presidente
George W. Bush anunciará "pronto" el nuevo candidato
para sustituir a Wolfowitz.
"Paul
Wolfowitz es un buen hombre, apasionado por las dificultades de
los pobres en el mundo. Hubiéramos preferido que se quedara
al frente del Banco, pero el presidente acepta su decisión",
informó Tony Fratto, uno de los portavoces de la residencia
oficial estadounidense.
La
dimisión de Wolfowitz requirió un largo proceso
de negociación ante la demanda de éste de que el
comunicado final reconociera que actuó de buena fe al decidir
los detalles de las condiciones laborales de Riza.
El
Consejo reconoció en su comunicado que Wolfowitz actuó
de buena fe e informó que volverá a reunirse mañana
para aclarar los detalles del proceso interino.
"(Wolfowitz)
nos aseguró que actuó de forma ética y con
buena fe en lo que él creía era el mejor interés
de la institución y nosotros lo aceptamos", señala
el comunicado del Consejo Ejecutivo, integrado por 24 directores
que representan a los 185 miembros de la entidad.
El
comunicado destaca que el resto de personas involucradas en el
traslado temporal de Riza al Departamento de Estado y las condiciones
del mismo también actuaron de buena fe.
Riza
trabajaba para el Banco Mundial cuando Wolfowitz asumió
la presidencia en junio del 2005.
Tres
meses después fue transferida al Departamento de Estado
para evitar un conflicto de interés, aunque permaneció
en la nómina del Banco Mundial.
Su
salario pasó de casi 133.000 dólares a 180.000 y
con la primera revisión anual su retribución alcanzó
los 193.590 dólares libres de impuestos, más de
lo que cobra la propia secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza
Rice.
Un
panel investigador del BM hizo público el lunes un informe
que concluye que el aumento que percibió Riza a instancias
de Wolfowitz "superó el rango" estipulado por
las normas de la institución.
El
Consejo no aludió a la violación de las normas,
aunque sí señaló que las personas que tuvieron
que lidiar con el caso de Riza cometieron "una serie de errores"
y que es necesario revisar el sistema de gobernabilidad del propio
Banco.
Los
24 directores también reconocieron varios logros de Wolfowitz
durante sus dos años de mandato, como la Iniciativa Multilateral
para la Cancelación de la Deuda, el Plan de Acción
para África, la Iniciativa sobre la Gripe Aviar y la nueva
estrategia anti-corrupción aprobada a mediados de marzo.
Wolfowitz,
por su parte, aseguró en un comunicado de cinco páginas
en el que confirma su renuncia que el próximo presidente
del Banco tendrá su "pleno apoyo" y expresa su
esperanza de que la crisis sufrida en las últimas semanas
sirva para una reforma interna de la institución.
Según
espera, la crisis permitirá identificar "algunas de
las áreas de gobierno y de recursos humanos en las que
se necesitan reformas".
"El
cambio no es algo que se deba temer, es algo a lo que se debe
dar la bienvenida. Es la clave para mantener esta importante institución
como algo relevante y efectiva en el futuro", sostiene el
también ex "número dos" del Pentágono.
Se
prevé que la partida de Wolfowitz abra otro acalorado debate
sobre el acuerdo no escrito que concede la presidencia del Banco
a un estadounidense y la dirección gerente del Fondo Monetario
Internacional (FMI) a un europeo.
Parece
improbable, de todos modos, que la Casa Blanca acceda a perder
ahora ese privilegio.
En
la lista corta de candidatos para sustituir a Wolfowitz figuran
nombres como el de Paul Volcker, el ex presidente de la Reserva
Federal (Fed) y Stanley Fischer, el actual gobernador del Banco
de Israel, de nacionalidad estadounidense. EFE