Una
tesis elaborada por la estatal Universidad Nacional de Costa Rica
(UNA) reveló que en este punto de tierra, situado 535 kilómetros
al oeste del país centroamericano, en el océano
Pacífico, hay actualmente unas 210.000 ratas.
Juan
Gómez, autor de la investigación, reconoció
que esta alarmante cifra estaría subestimada, pues realizó
sus cálculos considerando la superficie plana de la isla
(24 kilómetros cuadrados), cuando en realidad, si se tienen
en cuenta el relieve, el área es mucho mayor.
Según
las estimaciones del científico, la densidad de ratas en
la Isla del Coco sería de 87,5 por hectárea. Estos
roedores se alimentan de vegetación, lombrices, insectos,
crustáceos, aves y reptiles.
Las
dos principales especies de ratas que viven en esta isla son la
"Rattus norvegicus" y la "Rattus rattus",
las cuales son altamente dañinas para el ambiente y otras
especies con las que comparten territorio.
Ambas
están distribuidas por todo el planeta, detalló
Gómez, y causan pérdidas millonarias cada año,
además de contribuir a la extinción de diversas
especies de mamíferos, aves, reptiles e invertebrados por
depredación de competencia.
El
investigador comentó que posiblemente estos roedores llegaron
a la Isla del Coco, como muchas otras especies invasoras del ecosistema,
a través de barcos en las diferentes expediciones de piratas
en siglos anteriores.
Además
de las ratas, los cerdos, venados, gatos y cabras, ahora pueblan
la isla, pero en realidad nunca pertenecieron a ella, y según
Gómez, "todos tienen historias de colonización
diferentes y provocan distintos grados de alteraciones al ecosistema".
La
comunidad científica mundial coincide en que la riqueza
natural de la Isla del Coco es enorme, y que gran parte de ella
es aún desconocida.
Los
datos más recientes indican que en la isla habitan 235
especies de plantas, 60 de ellas endémicas, entre los cuales
destacan 17 especies de helechos y 90 de hongos.
Además,
se han identificado unas 600 especies de moluscos, de ellos 40
son endémicos; 57 especies de crustáceos, 32 de
corales, cinco especies de reptiles, 400 de insectos, 100 de aves,
cinco especies de artrópodos y más de 250 de peces.
Ante
este panorama, la presencia de cientos de miles de ratas preocupa
a las autoridades, pues como manifestó Gómez, "el
impacto que tiene la presencia de los roedores introducidos en
la isla es negativo, teniendo en cuenta que son especies predadoras
y oportunistas que pueden alcanzar todos los rincones".
Sin
embargo, aún no está claro cómo resolver
el problema y proteger a las especies nativas.
Tanto
Gómez como Fernando Quirós, director del Área
de Conservación Marina Isla del Coco, sostienen que la
única salida es la erradicación de las ratas, aunque
reconocen que primero es necesario la realización de estudios
para definir un mecanismo que no dañe al resto de las especies.
"La
recomendación es eliminarlas", pero obviamente existen
una serie de limitaciones técnicas y económicas
a considerar, comentó Quirós.
Por
su parte, Joel Sáenz, director del Instituto Internacional
de Manejo y Conservación de la Vida Silvestre de la UNA,
asegura que hacen falta más investigaciones para determinar
el grado de amenaza que las ratas representan para otras especies,
por lo que afirma que la mejor opción es desarrollar un
plan de manejo y control.
Mientras
se toma una decisión, los roedores continuarán reproduciéndose
y alterando el estado "normal" de los ecosistemas de
la Isla del Coco, que poco a poco podría ir quedándose
sin sus mayores tesoros. EFE