20 de mayo de 2007


La Cuba postcastrista se enfrentará a un largo proceso de recuperación económica y social, según pronostican expertos y analistas que prevén un futuro incierto para la isla caribeña.

Tras la cesión del poder de Fidel Castro a su hermano Raúl en julio del año pasado, historiadores y expertos en el castrismo consideran que una de las tareas más complicadas será reescribir la historia de Cuba.

El mayor problema, en concreto, reside en que la "mitología histórica" que ha forjado Fidel Castro para "justificar su revolución" ha resultado tan destructora que la recuperación de la historia real de la isla será un proceso largo y difícil, según coinciden varios expertos.

"(Fidel Castro) ha creado una mitología histórica para justificar su revolución y especialmente su posición antiamericana", dijo a Efe Jaime Schulicki, profesor del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami (UM).

Para el autor de "Breve historia de Cuba (2007)", el trabajo de recuperación de la historia de la isla, una vez que concluya el castrismo, requerirá que, después de casi cincuenta años de falsificación sistemática, los "libros sean re-escritos y los maestros re-entrenados".

Con una parada militar y la concentración de miles de personas en la Plaza Antonio Maceo de la ciudad de Santiago de Cuba, se celebró el pasado 30 de noviembre, el 50 aniversario del levantamiento insurreccional acontecido el 30 de noviembre de 1956 en apoyo al desembarco del yate Granma.

El daño causado por esta suerte de abolición de la historia real cubana "no se puede calibrar, pero ha sido extenso", subrayó el profesor y analista político al evaluar algunas de las tareas intelectuales prioritarias ante un eventual fin del régimen castrista.

Sostuvo que erigir o recuperar un modelo de investigación histórica riguroso y veraz será una tarea fundamental y compleja, ya que "los cubanos han perdido una noción equilibrada de lo que fue su historia".

Se trata de un proceso de extirpación de la historia marcado por la voluntad del Estado, "que no ha dejado espacios para distintas interpretaciones", aseguró Lisandro Pérez, profesor de Sociología de la Universidad Internacional de Florida (FIU).

Así, sólo recientemente en Cuba se ha producido un cierto interés por impulsar "labores de investigación histórica sobre el período de la República (1902-1958)", señaló Pérez.
Precisó que la revolución cubana "recoge también un sentido crítico hacia Estados Unidos" que ya se evidenciaba en la Cuba prerevolucionaria, pero lo hace ahora "desde una historiografía de Estado" radical que "simplifica" la realidad "entre buenos y malos".

El fundador del Instituto de Investigación Cubana de la FIU recalcó que esa "visión crítica y muy negativa" respecto del papel de Estados Unidos "no lo inventó la revolución", sino que "ya existía entre los cubanos" pero "sin llevarse a extremos".

La permanente distorsión a que ha sido sometida la historia cubana por el castrismo hunde sus raíces en la compleja personalidad de Fidel Castro, para quien "mentir era como una segunda naturaleza", apuntó Juan Clark, profesor de sociología del Miami-Dade College.

(Castro) "tuvo que mentir sobre la historia" y "falsear la realidad" anterior a la revolución que impuso por medio del terror, destacó Clark.


El general del ejército cubano y presidente de Cuba en funciones, Raúl Castro (c), participa, el pasado mes de diciembre, en la clausura del coloquio internacional "Memoria y futuro: Cuba y Fide".

Recordó que la Cuba de la década de 1950 era una "nación de gran progreso", con la "renta per cápita más alta de Latinoamérica" y unos "indicadores socioeconómicos que la situaban en los primeros lugares".

Desgraciadamente, apostilló el autor del libro "Cuba: mito e historia", "la gente joven de Cuba no conoce nada de la historia real" y su sentido crítico ha sido castrado por la acción demoledora de una ideología, "el oportunismo".

Es la ideología, precisó, que más "le ha convenido a la megalomanía de un psicópata como es Fidel Castro", un sujeto a quien sólo le atormenta "cómo va a salir parada su figura ante la historia", por lo que ha dedicado grandes esfuerzos a cambiarla". No es más que "una historia hecha a su conveniencia para tratar de perpetuar una mentira".

Entre las mayores mentiras tejidas por Fidel Castro, según explicó Clark, figuran la falacia de que Cuba era "un país de subdesarrollado donde imperaba la pobreza" y la "falsificación de la figura del héroe nacional cubano José Martí (1853-1895)".

 
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