Espesas
columnas de humo se elevan desde varios puntos del campamento,
y el tableteo de las ametralladoras es constante, en lo que aparenta
ser un intento del ejército de asaltar definitivamente
el campamento tras casi dos días de violentos enfrentamientos.
El Ejército libanés reanudó hoy los bombardeos
contra el campo de refugiados de Nahar al Bared, norte del país,
después de que las fuerzas armadas hayan recibido la autorización
para "acabar" con los milicianos del grupo islamista
Fatah al Islam.
Las
tropas, que asedian por segundo día este campamento de
pequeñas dimensiones, utilizan la artillería y ametralladoras
pesadas contra los combatientes y se pueden ver varios edificios
en llamas a consecuencia de los ataques.
Según
el canal de televisión qatarí "Al Yazira",
que cita a habitantes del campamento, al menos seis civiles habrían
muerto hoy dentro de Nahar al Bared, que alberga a unas 15.000
personas.
Estos
enfrentamientos entre el Ejército y milicianos son los
más violentos desde que en 1990 acabó la guerra
civil que sufrió el país durante quince años.
Según
las cifras oficiales difundidas por el Ejército libanés
en un comunicado, 22 soldados y miembros de las fuerzas de seguridad
murieron ayer en los ataques en el campo y en la cercana ciudad
de Trípoli.
A
éstos hay que añadir los más de 20 milicianos
que también perdieron la vida en los enfrentamientos.
El
Gobierno libanés se reunió anoche de urgencia con
oficiales del Ejército y manos de la seguridad del país
para tratar las medidas que adoptarán para controlar la
situación.
Según
los acuerdos firmados entre el Gobierno libanés y la Organización
por la Liberación de Palestina en 1969, los libaneses no
pueden entrar en los trece campos de refugiados de palestinos
que hay en el Líbano.
El
grupo radical islámico Fatah al Islam es una organización
integrista que algunos vinculan Al Qaeda