"Doy
gracias a Dios del cielo", dijo Romario a los periodistas
tras agradecer entre lágrimas también la oportunidad
de jugar para marcar el tanto histórico.
Romario
en medio de un enjambre de periodistas y amigos abrazó
a sus hijos pequeños y a toda su familia, que lo acompañó
hoy en el estadio San Januario de Río de Janeiro.
"Engordé
y adelgacé a lo largo de mi carrera. Algunos decían
que siguiera, otros que tenía que parar. Pero era consciente
de mi objetivo. Cuando vi que podía llegar a esa marca
cambié de idea. Gracias a todos", agregó.
"Después
de esta marca puedo ver que estoy completo", dijo.
La
madre del artillero, Dona Lita, le llevó una nueva camisa
con el número 1.000 y que sustituyó a la que Romario
llevaba con el número 999 y con la que salió al
terreno hoy.
El
balón con el que el delantero logró del gol 1.000
quedó en manos de Romarito, uno de sus hijos pequeños
y poco después el jugador posó para las cámaras
intentando contener las lágrimas en medio de un homenaje
organizado por la directiva del Vasco da Gama.
Antes
de que se reanudara el encuentro, Romario dio la vuelta olímpica
al San Januario acompañado por aficionados, familiares
y amigos.
"Esto
es histórico para mi y para el fútbol mundial. Luché
mucho, cuando vi que podía ocurrir comencé a dedicarme
para alcanzar esa marca. No hay nada mejor que hacer una cosa
que uno ama y cerrar con llave de oro", dijo el goleador
segundos antes de reanudarse el partido.
El
gol de Romario llegó poco después de que su equipo
regresara al terreno tras el descanso. El primer tiempo terminó
con un triunfo parcial del Vasco 2 a 0, con dos goles marcados
por el delantero André Dias (Min 3 y min 37). EFE