22 de mayo de 2007
Redacción Proceso Digital
  • En menos de un año se talaron un millón de pies tablares de madera, cuyo costo supera los 95 millones de lempiras
Tegucigalpa - La biosfera del Río Plátano está siendo sometida a un intenso corte ilegal de sus reservas de maderas exóticas, ya que en menos de un año se talaron un millón de pies tablares de caoba, que en términos económicos representan unos 5 millones de dólares, alrededor de 95 millones de lempiras.

Así lo revela un informe elaborado por el Proyecto de Monitoreo Forestal Independiente (MFI) y del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) en el que además se pone al descubierto la forma en que operan los traficantes de madera en la zona en contubernio con las autoridades locales.

Esta tala ilegal e indiscriminada ha puesto a la biosfera del Río Plátano en la lista de Patrimonio de la Humanidad en peligro de perder esa categoría, según cita el informe divulgado hoy por Radio Cadena Voces.

La reserva de Hombre y la Biosfera del Río Plátano fue declarada en 1982 Patrimonio Mundial de la Humanidad por el Fondo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

De acuerdo a la información, en menos de un año se talaron un millón de pies tablares de caoba, que equivalen en dólares a más de 2.645,502.64 dólares, “lo que ha impactado en la calidad de los recursos forestales en la Biosfera, socavando las posibilidades del desarrollo sostenible”.

En el mercado internacional esta madera de caoba hondureña pudo haber representado ingresos por 95 millones de lempiras, unos 5 millones de dólares. Sin embargo, la comercialización de esta madera no ha contribuido a mejorar las condiciones de vida de la población que vive cerca del bosque.

Entre otras irregularidades encontradas en esta investigación, destacan la asignación irregular de millonarios lotes de madera por parte de personal de Cohdefor, la utilización del mecanismo de subastas para el tráfico y “blanqueo” de maderas exóticas y el surgimiento y operación de cooperativas fantasmas.

También se descubrió como las “mafias de traficantes” han logrado infiltrarse en las cooperativas y la Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal (COHDEFOR) para subastar madera decomisada e ilegal para entregarla a grupos económicos poderosos del sector.

“La participación de la Fiscalía Especial del Medio Ambiente y la Procuraduría General del Ambiente y Recursos Naturales, en la materia competente, ha sido casi nula ante estos casos que son públicos en donde se han cometido infinidad de delitos forestales, los cuales ameritan investigaciones y sanciones a los culpables”, señala.

Asimismo, se indica que en el sistema de subasta pública, en especial en caso de madera de Caoba presenta serias debilidades, al punto que muchas personas que incentivan la tala ilegal, se presentan a estas subastas como compradores de “buena fe”, evitando que el Estado obtenga mayores ingresos, revela este informe.

Agrega que la tala ilegal excesiva y abusivamente llevada a cabo en la Reserva del Hombre y Biosfera de Río Plátano podría condenar la extinción comercial de la caoba hondureña, que actualmente se encuentra en la lista de Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de Fauna Flora Silvestre.

En el Informe se revela, por ejemplo, que la Cooperativa Mixta Paulada Limitada fundada en 1990 controlaba todas las subastas, incluso fuera de la zona que le corresponde, a pesar que no estaba en operaciones, es decir, se convirtió en una cooperativa “fantasma” y de la cual da fe el mismo Instituto Hondureño de Cooperativas, (IHDECCOP).

Contubernio oficial

Mientras tanto la actuación de las autoridades de COHDEFOR deja al desnudo de cómo permiten el tráfico de madera, señala el documento del CONADES.

En la resolución CD-236-001-2206 se detalla que los mecanismos irregulares en la venta irregular de la madera van desde la promoción de la tala ilegal a través de organizaciones del sistema social forestal, grupos y cooperativas agroforestales para su posterior legalización, la falsificación de marquillas de control, la captura de las organizaciones locales mediante el financiamiento de tala ilegal, el suministro de madera ilegal a grandes empresas de exportación de muebles por parte de traficantes ilegales de la madera.

Un ejemplo de estas anomalías es el caso de Marías del Limón, en donde los monitores forestales independientes descubrieron que en los centros de acopio de la madera declarada en abandono, en la zona sur de la Biosfera del Río Plátano, se utilizaban marquillas falsificadas para marcar la madera con el fin de burlar los controles establecidos para esta madera, lo que de acuerdo a la ley se convierte en un delito forestal.

Otro mecanismo que se descubrió es el de encubrir la madera puesta en los centros de acopio, aplicando una mezcla de agua con cal para aparentar el color característico de la madera abandonada, es decir, para darle el tono grisáceo.

Entre otras irregularidades cometidas por los encargados de subastar la madera destaca el hecho que las subastas se realizaron en las zonas cercanas a los sitios donde se realizó la tala de la madera, bajo el argumento de la lejanía de los mercados más importantes como Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba.

Además, en los lotes de madera de caoba decomisada y a subastar se descubrieron cientos de piezas de madera recién cortada y sin la correspondiente marca o marquillada, hubo contubernio en los oferentes para que una misma persona ofertara para cada lote de madera a subastar y la mayoría de estos compradores es gente dedicada a la tala ilegal y con antecedentes por el tráfico de madera.

También se descubrió que estas subastas han servido para que los mismos financistas de los grupos y cooperativas agroforestales que promueven la tala ilegal de la madera “blanquearan o legalizaran” su propia madera y así colocarla en el mercado nacional, sin levantar sospechas.

El mecanismo de decomiso y subasta favorece principalmente a los traficantes ilegales de la madera que pagan el corte y luego que estas son decomisadas la adquieren mediante de las subastas realizadas por el Estado, siendo el precio de compra 45 lempiras, unos 2.37 de dólares y 50 lempiras 2.64 de dólar, señalan.

Otro hecho grave es el suministro de madera ilegal a grandes exportadoras de muebles como es el caso de Milkworks Internacional, que opera en Calpules en San Pedro Sula y que se dedica a fabricación de ventanas y puertas para exportar al mercado de EE UU.

En este caso concreto se detalla que un lote de madera hurtada el 1 de octubre del centro de acopio de madera de la comunidad de Plan de Flores, municipio de Iriona, Colón, aparecieron inexplicablemente en los patios de Milworks Internacional.

Por este hecho se impuso únicamente una sanción administrativa y multas a Milworks Internacional y a Maderas Ciprés, a la primera por la adquisición de madera ilegal y la segunda por ser la proveedora de la misma.

Otro caso concreto de estas irregularidades, es el del alcalde de Dulce Nombre de Culmí, Manuel Aguilar, quien, según las investigaciones del CONADES, es un conocido intermediario involucrado en el tráfico de Caoba en la Reserva de la Biosfera del Río Plátano, para lo cual utiliza la cooperativa “fantasma” mixta Paulaya.

Según las indagaciones del comisionado, este señor recientemente se prestó para embodegar una gran cantidad de madera de color que iba a ser subastada, pero misteriosamente desapareció de una vivienda de su propiedad en lo localidad de Dulce Nombre de Culmí.

El informe salió a luz pública, precisamente en un momento que en el país se celebra el Día Internacional de la Biodiversidad. Una comisión del Conadeh y de la organización Global Witness viajaron este martes a la zona de la biosfera para confirmar y documentar las irregularidades que se vienen cometiendo en la zona.

 
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