"Se
giraron instrucciones a nuestro cónsul, Javier Hernández,
para que nos haga un informe detallado, ya que él está
al tanto de las informaciones que puedan llegar de las autoridades
policiales de Nueva York", declaró Padilla a la prensa.
Adelantó
que la Cancillería ayudará a la familia de Arzú
para la repatriación de su cadáver.
Arzú,
quien emigró hace 15 años a Nueva York desde Honduras
y residía en El Bronx, murió el viernes tras ser
herido de un tiro en el corazón por el agente Raphael Lora,
en un confuso incidente que investigan las autoridades.
Lora,
de 37 años, ocho de ellos como miembro de la policía
de Nueva York, disparó varias veces contra la furgoneta
que conducía Arzú, luego de que su vehículo
chocara contra otro estacionado en la calle a eso de las once
de la noche.
A
pesar de estar herido, Arzú, quien trabajaba en labores
de mantenimiento en El Bronx, continuó manejando y poco
después se estrelló contra otro auto estacionado,
lo que provocó que su vehículo se incendiara.
Arzú
murió poco después de haber dejado a su esposa Thomasa
Sabeo en su hogar, tras abandonar el hospital donde se le practicó
una mastectomía.
La
familia de la víctima y la comunidad hondureña en
Nueva York han reaccionado con indignación ante el asesinato
y han pedido justicia a las autoridades estadounidenses. EFE