El
presidiario, Pablo Adalberto Rivera, vio frustradas sus intenciones
porque se cayó cuando iban a cargar las hamacas en un camión
para su venta en el comercio de Tegucigalpa.
Con
ayuda de otros reos, Rivera quedó envuelto en varias hamacas
que uno de sus cómplices llevaba en una carretilla de mano
hacia el camión, estacionado afuera de la Penitenciaría,
unos 40 kilómetros al norte de la capital hondureña.
Pero,
por las dificultades para respirar que le causaban las hamacas,
Rivera hizo movimientos bruscos que le hicieron caerse de la carretilla
y fue descubierto por las autoridades de la prisión.
Rivera
está preso desde 2002 por acusaciones de secuestro, según
la fuente. EFE