La
estrategia de acoso y derribo que golpeaba ímproba desde
la derecha (extrema), no sólo a las desprevenidas defensas
del contendiente socialista, sino también a las todavía
frágiles fortificaciones del Reino Democrático español,
iba haciendo mella en las reservas de paciencia del hasta hacía
poco, impoluto talantoso ZP; que, en un ataque de espera y a la
sombra de un pequeño madroño, afilaba las garras
de un tal General Sebastián.
El
zarpazo del nuevo, transmitido directo y a plena luz del día,
sobre el afamado capataz – alcalde Gallardón, intensificó
el bombardeo repugnante de calumnias, infamias y otras armas de
destrucción masiva, mientras, lejos, tan sólo unos
pocos intentaban en vano tratar la sépsis en riesgo de
agudizarse peligrosamente ya. Perdía la democracia, y lo
hacía también por la traición del único
gran aliado aspirante a todo, el Comandante en Jefe ZP: -“El
desgaste ha podido con él!, ¡Viva el Capitán
Acebes!”- vitoreaban altivas las encolerizadas huestes populares
frente a los ojos yermos de la vieja luchadora de la vega que
confesaban la cesión, esta vez sí, al chantaje que
impusieron los golpistas.>>
Menos mal que en las Municipales se vota por cercanía y
asuntos regionales y no por estrategias políticas generales
o por grandes gestiones internacionales, pensarán algunos;
y en ese mismo sentido haría bien el PSOE en revisar los
motivos de la tarjeta roja mostrada al anterior Gobierno en las
últimas generales: Irak y la gestión del brutal
atentado del 11 M, no vaya a ser que el voto sensato realmente
existiera y lo hubiese obtenido en aquella ocasión. Digo.
Pues ya se sabe que el PP no engorda más, pero tampoco
mengua y la abstención lo beneficia.
Bendito
sea aquél pastor que saque a los débiles del valle
de la oscuridad; pero no a cualquier precio ni mucho menos lanzando
reversivas frívolas sin fundamento jurídico alguno
sobre un político de talla, que guste o no, ha sido de
los pocos que ha jugado dentro de los límites del Fairplay
en el PP.
Llegados
a este punto, si la victoria en las próximas municipales
dependiera de la caballerosidad, el respeto al sistema político
o a las normas básicas de comportamiento, los partidos
minoritarios estarían de enhorabuena, y no por abanderar
dichas cualidades, sino por el bochornoso espectáculo al
que diariamente los dos grandes Partidos nos tienen acostumbrados
a ofrecer en los medios afines correspondientes. De hecho, no
sería de extrañar un nuevo salto a las arenas representativas
de Independientes más o menos respetuosos con las instituciones,
como ocurría hace poco en tierras catalanas, o/y algo significativamente
alarmante: el aumento o irrupción de Partidos antisistema
con discursos peligrosamente extremistas, sectarios, intolerantes
y xenófobos, pues al clima de crispación que el
PP ha alimentado con tesón e impunidad durante toda su
oposición, se le deben sumar los escándalos urbanísticos
que azotan a diestra y sinistra.
Por
otra parte, debería haber reflexionado el PSOE sobre las
principales motivaciones que para el voto en lo local tiene la
ciudadanía: la mejor o peor percepción que se tenga
en la vecindad sobre lo mucho o poco que avanza o retrocede la
ciudad, lo más o menos amable, simpático, sensato,
cercano, sincero o miserable que parezca el candidato correspondiente,
o lo que hayan afectado en la zona en cuestión las políticas
generales y las decisiones de Gobierno. Es por eso se que ha equivocado
al plantear una batalla sangrienta y sucia en Madrid, pues aunque
incluso su intención última fuera la de debilitar
la figura de Gallardón cara al futuro por ser una más
que sensata alternativa a la Presidencia de Gobierno, en el fondo
sabía que no iban ni tan siquiera a arañar unos
votos en Madrid, y mucho menos generar cierta apatía, resistencia
o abstención entre los votantes del PP de frente a una
hipotética candidatura de éste en la Generales.
Sin embargo, lo que sí podría acarrear este tipo
de conducta es una más que temible abstención de
los letárgicos votantes de izquierda. ¿Por qué
ha actuado así entonces el PSOE?
En
el PP se frotan las manos pues tras estos ya 2 años de
oposición fundamentalista han conseguido no sólo
marcar la agenda del Gobierno sino que además han logrado
bajarlo de un plumazo de la superioridad ética y moral
con la que éste actuaba. Los han sentado frente a ellos.
Ahora compiten entre iguales: ¿Será que el talante
de ZP definitivamente cedió al chantaje de Acebes, Zaplana
& Co.?