Bush,
acompañado de su esposa, Laura, depositó una corona
de flores ante la tumba del Soldado Desconocido en Arlington (Virginia),
donde están enterrados cerca de 368.000 combatientes de
las guerras libradas por Estados Unidos a lo largo de la historia
y donde una sección nueva, la 60, acoge a los caídos
en Irak y Afganistán.
Previamente
el presidente se reunió a título privado en la Casa
Blanca con las familias de algunos de los soldados muertos.
En
su discurso, Bush defendió las guerras que libra su país
y aseguró que forman parte del "destino" estadounidense.
"De
sus muertes debe salir un mundo donde los sueños crueles
de tiranos y terroristas se ven frustrados y abortados, donde
nuestra nación sea más segura frente a los ataques,
y donde el regalo de la libertad se garantice a millones que nunca
lo han conocido", afirmó.
"Esta
es la vocación de nuestro país. Es el destino de
nuestro país", insistió.
Unos
3.450 soldados estadounidenses han muerto en Irak desde el comienzo
de la guerra, el 20 de marzo de 2003, y decenas de miles han quedado
heridos.
Entre
mayo de 2006 y el sábado pasado, 980 soldados de EE.UU.
murieron en ese país árabe, y Bush advirtió
el jueves último que agosto podría ser muy "sangriento"
y "difícil".
Sólo
en lo que va de mayo, 101 soldados estadounidenses han encontrado
su tumba en Irak, incluyendo ocho en distintos ataques registrados
en los últimos cinco días.
En
Afganistán, Pakistán y Uzbekistán han muerto
al menos 325 soldados desde finales de 2001, cuando comenzó
la campaña contra el régimen talibán afgano,
según datos del Departamento de Defensa.
Mientras
el presidente estadounidense recordaba a los caídos, en
Irak continuaba hoy la violencia, que causó la muerte al
menos a 21 personas cuando un terrorista suicida estrelló
un automóvil en una zona comercial de Bagdad.
"El
mayor recuerdo para nuestros soldados caídos no puede encontrarse
en las palabras que decimos o los lugares en los que nos reunimos.
El tributo más duradero está en torno a nosotros,
un país donde los ciudadanos tienen el derecho de rezar
como quieran, de manifestarse por lo que creen y de decir lo que
piensan", afirmó Bush.
"En
este día de homenaje, honramos a los ciudadanos valerosos
que dieron sus vidas por la libertad. Honrémosles siempre,
estemos siempre de su lado y que siempre seamos leales a lo que
fueron y por lo que lucharon", agregó.
Este
fin de semana, el periódico "The New York Times"
afirmó que el gobierno estadounidense se plantea recortar
el año próximo casi a la mitad el número
de soldados acantonados en Irak, que quedaría en unos 100.000
a mediados de 2008, pocos meses antes de las elecciones presidenciales
de noviembre.
La
misión militar resultante, según el rotativo, se
centraría en la capacitación de las tropas iraquíes
y el combate a Al Qaida en todo el país, lo que liberaría
a la mayoría de los soldados de Estados Unidos de tener
que combatir a grupos insurgentes dentro de Bagdad.
La
Casa Blanca ha señalado que las tropas seguirán
en Irak el tiempo que haga falta aunque ha matizado que el objetivo
final es crear las condiciones que permitan su regreso.
En
unas declaraciones que dio hoy a la cadena de televisión
Fox News, el jefe del Estado Mayor conjunto de EE.UU., el general
Peter Pace, evitó pronunciarse sobre las informaciones
de prensa y se limitó a comentar que "tenemos que
centrarnos en la misión que se nos ha establecido y los
recursos que requerirá el que la cumplamos". EFE