Un 33 % de los hondureños
son fumadores asiduos

 

31 de mayo de 2007
Por Dagoberto Rodríguez

Tegucigalpa - Un 33 por ciento de la población hondureña, es decir, alrededor de 2.3 millones de los 7.1 millones del total de habitantes del país, son asiduos consumidores de tabaco, producto que produce 9 de cada 10 casos de cáncer de pulmón en esta nación centroamericana, informaron fuentes oficiales y médicas.


En el marco del Día Mundial sin Tabaco, en Honduras hoy se celebran marchas y otras actividades con el propósito de sensibilizar a la población sobre los efectos dañinos del cigarrillo en la salud de las personas, tanto en el consumidor directo como en el fumador pasivo, es decir, aquel que recibe el humo de otros.

Odessa Henriquez, presidenta de la Alianza Hondureña Contra el Tabaco, informó que un alto porcentaje de la población del país es consumidora asidua de Tabaco, lo que provoca una serie de enfermedades crónicas, entre ellas el cáncer de pulmón y otras afecciones respiratorias.

Indicó que el 33 por ciento de los hondureños fuma y un hecho preocupante es que la relación hombre-mujer se ha venido estrechando, es decir, que cada año es mayor el número de mujeres que consume cigarrillos. Hasta hace poco los mayores consumidores eran los hombres.

La profesional de la medicina aseveró que si no se hace nada para detener y controlar esta epidemia, las muertes se van a triplicar en los próximos 15 y treinta años.

Ejemplificó que de cada diez pacientes con cáncer de pulmón que llegan a los hospitales públicos, nueve son por causa del consumo de tabaco y de cada diez casos de cáncer de estómago cinco son provocados por ese mismo problema. A esas patologías se suman otras como las afecciones respiratorias.

Se estima que actualmente en el mundo, el 30 por ciento de los cánceres existentes son provocados por el consumo de tabaco.

Henríquez indicó que en Honduras no hay una estadística puntual de los efectos de la enfermedad del tabaquismo, no obstante, se estima que un 60 por ciento de la consulta externa de los hospitales es producto del consumo de tabaco, lo que representa un impacto económico muy grande en el Estado.

Sobre este último, apuntó que el Estado gasta un poco más de 75 mil lempiras en el diagnóstico de una persona con enfermedades derivadas del consumo de cigarrillos y una similar cantidad en el tratamiento posterior, o sea, que por cada paciente se gasta un estimado de 150 mil lempiras.

Actualmente en el hospital del Tórax, se encuentran internos unos 100 pacientes distribuidos en cuatro.

La situación mundial
La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió hoy, con motivo del Día Mundial sin Tabaco, que se prohíba fumar en los lugares públicos y de trabajo cerrados para proteger a los fumadores pasivos.

La organización sostiene que el humo del tabaco contiene cerca de 4.000 sustancias químicas conocidas, entre ellas más de 50 cancerígenas, y advierte de que causa cardiopatías y graves enfermedades respiratorias y cardiovasculares susceptibles de provocar la muerte prematura entre adultos.

Asimismo, asegura que allí donde se permite fumar hay fumadores pasivos, por lo que urge a todos los países que aún no han tomado medidas para protegerlos, que adopten leyes que exijan que todos los lugares públicos y de trabajo cerrados estén libres de humo.

La organización que dirige Margaret Chan, en cuya sede no se puede fumar y que desde diciembre de 2005 no contrata fumadores, recuerda que también se deben respetar los derechos de los fumadores pasivos en sus hogares, donde casi la mitad de los niños de todo el mundo está expuesta al humo del tabaco.

La OMS afirma además que, junto al coste en vidas y en salud causados por el tabaquismo pasivo, existen otros costes directos e indirectos y defiende, por ejemplo, que un centro de trabajo donde se fuma es más caro que otro en el que no, debido a los gastos de renovación, limpieza, riesgo de incendios o posibles primas de seguros más altas.

El tabaco mata a cinco millones de personas al año y es la principal causa de mortalidad evitable en todo el mundo, aunque su crecimiento es especialmente preocupante en los países en desarrollo, donde ya se producen cerca de la mitad de las muertes por tabaquismo.

La OMS prevé que en 2030 ocho de cada diez muertes ligadas al tabaco tengan lugar en el mundo en desarrollo.

 
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