Lo
anterior fue manifestado por el jefe de la comuna capitalina durante
la ceremonia de entrega de los premios periodísticos 2007,
que se llevó a cabo en el Salón de Cabildos del
Palacio Municipal.
El evento inició con la invocación a Dios por la
periodista Adriana Callejas de Flores, seguido de la entonación
del Himno Nacional para dar paso a la lectura del Acuerdo mediante
el cual la Corporación Municipal nombró la terna
calificadora para la elección de los Premios Periodísticos
2007.
En esta oportunidad las preseas fueron otorgadas al periodista
Efrén Bonilla, reportero/redactor de diario Tiempo, quien
se hizo acreedor al premio Céleo Murillo Soto, que consiste
en pergamino de reconocimiento y un incentivo en metálico.
El premio Henry D. Guilbert se adjudicó al reportero gráfico
a Omar Banegas, reportero gráfico de diario La Tribuna
y el galardón Oscar Asfura Marcos, le fue concedido al
profesional de la cámara de video Fernando Guillén
del telenoticiario Hoy Mismo.
De manera especial el pleno de la Corporación Municipal
concedió un reconocimiento al veterano periodista Carlos
Riedel, por medio siglo de trayectoria en el diarismo nacional.
El alcalde dirigió su mensaje a los periodistas hondureños
en general y a los homenajeados en particular, exaltando las cualidades
de cada uno de ellos y los méritos alcanzados en el ejercicio
del periodismo a lo largo de sus carreras.
Señaló que la labor de los comunicadores debe estar
comprometida en defender los intereses de los más pobres
y luchar por la identidad ciudadana y el fortalecimiento de la
democracia.
“Todo ser humano requiere de estar informado para ser libre,
de una prensa que exprese sin ataduras, comprometida con el pueblo,
capaz de contribuir a la formación de ciudadanos que puedan
tomar decisiones, personales, políticas y de toda índole,
en base al conocimiento y la verdad”, añadió
el funcionario.
A su criterio la libertad de expresión “no puede
ser una concesión graciosa del poder porque es un derecho
natural, una garantía constitucional, es fundamentalmente
la raíz del árbol de la democracia, que permite
conservar el orden social”.
Por su parte Efrén Bonilla lamentó la carencia de
valores en la sociedad hondureña y afirmó su compromiso
como comunicador para luchar por la justicia social y el combate
a la corrupción.
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En su disertación Omar Banegas dedicó el premio
a su familia que es quién lo impulsa a seguir trabajando
arduamente para tomar la fotografía que le describa
al lector lo que pasa en el seno de la sociedad capitalina.
Fernando Guillén dijo que “ser camarógrafo
conlleva muchos riesgos, pero a pesar de todo hay recompensas
al saber que con esas imágenes también informamos
a la población,”. |
El periodista por décadas Carlos Riedel indicó que
se dedicó al periodismo para llevar alegría e información
positivas a la opinión pública “aunque también
conocí el lado malo de las mieles dentro de los medios
y que gracias a Dios pude salir”.
A la ceremonia de entrega asistieron embajadores, representantes
de organismos internacionales, diputados, familiares de los galardonados,
periodistas y funcionarios de la municipalidad.