02 de junio de 2007
 

Tegucigalpa - Honduras atraviesa una crisis de energía eléctrica que podría agudizarse a corto plazo, a pesar de tener muchos recursos hídricos como ríos caudalosos cuyas aguas poco aprovechadas van a desembocar al mar.

La demanda actual de electricidad del país supera los 1.100 megavatios, de los que el 30 por ciento son generados por recursos renovables y el resto por plantas térmicas a un alto coste, producto de negociaciones con empresas privadas que iniciaron en 1994.

Expertos en la materia coinciden en señalar que el problema de Honduras obedece a que desde que entró en funcionamiento su principal represa, "Francisco Morazán", con capacidad para generar 300 megavatios, no se construyeron nuevos proyectos para seguir a la par del crecimiento industrial y comercial que ha experimentado el país.

La represa "Francisco Morazán" inició operaciones a inicios del decenio de los 80 del siglo pasado a un coste de 600 millones de dólares, pero desde hace varios años su generación máxima no supera los 225 megavatios, porque no siempre funcionan sus cuatro turbinas, con capacidad de 75 megavatios cada una.

El ex gerente de la ENEE Angelo Botazzi asegura que la crisis en la empresa estatal más grande de Honduras comenzó en 1994, cuando se suscribieron contratos con empresas térmicas para comprar unos 410 megavatios a un coste muy alto.

Esa situación, más los problemas administrativos y la corrupción han descapitalizado a la ENEE , empresa que según el presidente hondureño, Manuel Zelaya, factura 9.000 millones de lempiras al año (unos 473,6 millones de dólares), pero solamente cobra 6.000 millones de lempiras (unos 315,7 millones de dólares).

Durante los últimos tres gobiernos -entre 1994 y 2006- se hicieron estudios para la producción de electricidad aprovechando el recurso agua, lo mismo que la energía eólica a través del viento, pero los proyectos no se han ejecutado.

El Gobierno de Zelaya, que asumió el 27 de enero de 2006, ha prometido que en su gestión se iniciarán al menos tres proyectos hidroeléctricos para lo que ha gestionado financiación internacional.

Uno de esos proyectos es Patuca III, que tendría un coste de 250 millones de dólares, produciría unos 100 megavatios, según anunció hace un año el entonces gerente de la ENEE , Leo Starkman.

Antes de irse por un mes de vacaciones, los diputados del Parlamento aprobaron el jueves una ley de generación de energía con recursos renovables mediante la cual los inversionistas serán exonerados de impuestos durante 12 años.

La crisis administrativa en la ENEE ha sido más visible en la administración de Zelaya, quien el viernes juramentó a una nueva Comisión Interventora para que busque una solución al problema financiero que atraviesa.

La Comisión Interventora será presidida por los ministros Arístides Mejía (Defensa) y Rebecca Santos (Finanzas), lo que ha sorprendido a algunos sectores, que consideran que ambos funcionarios no son expertos en la materia.

Además, la Comisión Interventora -la segunda en el gobierno de Zelaya- ejercerá la representación legal de la empresa, cuya gerente, Alfa Castillo, que había sido nombrada en febrero pasado, será sustituida.

Los comisionados administrarán temporalmente la ENEE y rendirán un informe de evaluación en el cual recomendarán las medidas para mejorar la situación administrativa y financiera de la empresa, que además ha tenido tres gerentes en 16 meses.

En febrero pasado, Zelaya anunció que él había asumido la gerencia de la ENEE y que le dedicaría seis horas de trabajo hasta que se resolviera la crisis, compromiso que ha tenido dificultad en cumplir.

 
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