Tegucigalpa
- Honduras atraviesa una crisis de energía eléctrica
que podría agudizarse a corto plazo, a pesar de tener muchos
recursos hídricos como ríos caudalosos cuyas aguas
poco aprovechadas van a desembocar al mar.
La
demanda actual de electricidad del país supera los 1.100
megavatios, de los que el 30 por ciento son generados por recursos
renovables y el resto por plantas térmicas a un alto coste,
producto de negociaciones con empresas privadas que iniciaron
en 1994.
Expertos
en la materia coinciden en señalar que el problema de Honduras
obedece a que desde que entró en funcionamiento su principal
represa, "Francisco Morazán", con capacidad para
generar 300 megavatios, no se construyeron nuevos proyectos para
seguir a la par del crecimiento industrial y comercial que ha
experimentado el país.
La
represa "Francisco Morazán" inició operaciones
a inicios del decenio de los 80 del siglo pasado a un coste de
600 millones de dólares, pero desde hace varios años
su generación máxima no supera los 225 megavatios,
porque no siempre funcionan sus cuatro turbinas, con capacidad
de 75 megavatios cada una.
El
ex gerente de la ENEE Angelo Botazzi asegura que la crisis en
la empresa estatal más grande de Honduras comenzó
en 1994, cuando se suscribieron contratos con empresas térmicas
para comprar unos 410 megavatios a un coste muy alto.
Esa
situación, más los problemas administrativos y la
corrupción han descapitalizado a la ENEE , empresa que
según el presidente hondureño, Manuel Zelaya, factura
9.000 millones de lempiras al año (unos 473,6 millones
de dólares), pero solamente cobra 6.000 millones de lempiras
(unos 315,7 millones de dólares).
Durante
los últimos tres gobiernos -entre 1994 y 2006- se hicieron
estudios para la producción de electricidad aprovechando
el recurso agua, lo mismo que la energía eólica
a través del viento, pero los proyectos no se han ejecutado.
El
Gobierno de Zelaya, que asumió el 27 de enero de 2006,
ha prometido que en su gestión se iniciarán al menos
tres proyectos hidroeléctricos para lo que ha gestionado
financiación internacional.
Uno
de esos proyectos es Patuca III, que tendría un coste de
250 millones de dólares, produciría unos 100 megavatios,
según anunció hace un año el entonces gerente
de la ENEE , Leo Starkman.
Antes
de irse por un mes de vacaciones, los diputados del Parlamento
aprobaron el jueves una ley de generación de energía
con recursos renovables mediante la cual los inversionistas serán
exonerados de impuestos durante 12 años.
La
crisis administrativa en la ENEE ha sido más visible en
la administración de Zelaya, quien el viernes juramentó
a una nueva Comisión Interventora para que busque una solución
al problema financiero que atraviesa.
La
Comisión Interventora será presidida por los ministros
Arístides Mejía (Defensa) y Rebecca Santos (Finanzas),
lo que ha sorprendido a algunos sectores, que consideran que ambos
funcionarios no son expertos en la materia.
Además,
la Comisión Interventora -la segunda en el gobierno de
Zelaya- ejercerá la representación legal de la empresa,
cuya gerente, Alfa Castillo, que había sido nombrada en
febrero pasado, será sustituida.
Los
comisionados administrarán temporalmente la ENEE y rendirán
un informe de evaluación en el cual recomendarán
las medidas para mejorar la situación administrativa y
financiera de la empresa, que además ha tenido tres gerentes
en 16 meses.
En
febrero pasado, Zelaya anunció que él había
asumido la gerencia de la ENEE y que le dedicaría seis
horas de trabajo hasta que se resolviera la crisis, compromiso
que ha tenido dificultad en cumplir.