Al
comienzo del juicio, el abogado de Taylor, Karim Khan, leyó
una carta en la que éste denunció el proceso, que
calificó de "farsa injusta para mí, el pueblo
de Liberia y el de Sierra Leona" y en la que anunciaba el
despido del letrado.
En la misiva, Taylor, de 59 años, considera
"injusto" el hecho de que sólo tiene un abogado
para defenderle, mientras la Fiscalía puede contar con
un equipo de nueve letrados, por lo que, en su opinión,
no recibirá un juicio justo.
Khan abandonó la sala tras leer la carta,
desoyendo las órdenes de la presidenta de la Corte, Julia
Sebutinde, para que representara a Taylor en su ausencia.
Aunque Sebutinde criticó duramente los
"constantes intentos -de Taylor- de retrasar el proceso",
admitió que, para que el juicio sea justo, la acusación
y la defensa deben poder "luchar con las mismas armas"
y pidió la pronta llegada a La Haya del "principal
defensor" del ex presidente, que por motivos económicos
se quedó en Freetown.
Tras el incidente con Khan, Sebutinde encargó
al abogado adjunto del letrado que defendiera los intereses de
Taylor durante la lectura de las alegaciones iniciales.
El fiscal del TESL, el estadounidense Stephen
Rapp, repitió hoy los once cargos de los que está
acusado Taylor, entre ellos asesinato, mutilaciones, esclavitud,
violencia sexual y uso de niños soldados durante la guerra
civil de Sierra Leona, que duró de 1991 hasta 2002.
Aunque las acusaciones se refieren sólo
a los hechos ocurridos en Sierra Leona entre noviembre de 1996
y enero de 2002, Rapp insistió en la necesidad de recordar
los sucesos posteriores y aquellos que tuvieron lugar en Liberia,
al considerar que están relacionados y con el fin de poder
demostrar mejor el sufrimiento de los civiles.
Rapp describió lo que calificó como
"un plan común" diseñado para ganar y
preservar el poder político y el control físico
del territorio de Sierra Leona, en particular en las zonas ricas
en minas, con el objeto de explotar los recursos naturales, más
en concreto los diamantes, de ese país.
Según el fiscal, Taylor encontró
un aliado en el Frente Unido Revolucionario (RUF, en sus siglas
en inglés) sierraleonés, al que proporcionó
entrenamiento militar, armas, munición, consejos estratégicos
y tácticos, apoyo financiero y equipos de comunicación.
La realización de este plan incluía
derrocar al Gobierno de Sierra Leona para asegurarse el acceso
a los recursos naturales e instalar a un Gobierno dispuesto a
apoyar los intereses y objetivos de Taylor en Liberia y en el
resto de la región.
Para lograr su objetivo, Taylor y los demás
participantes en el plan iniciaron una campaña de terror
contra la población de Sierra Leona que no terminó
hasta que abandonó el poder en 2003 y dio paso a una transición
política que se cerró en 2005, con los comicios
que fueron ganados por la actual presidenta de Liberia, Ellen
Johnson-Sirleaf.
El juicio se reanudará el próximo
día 25 con los testimonios de 139 testigos presenciales
-incluidos algunos niños soldados- y de once expertos,
que se centrarán en las circunstancias históricas
en las que fueron cometidos los crímenes.
De esta manera y mediante otras pruebas como vídeos,
fotos y documentos, la Fiscalía espera poder demostrar
que Taylor, a pesar de que no estuvo presente en la escena del
crimen, es el responsable y culpable de estas atrocidades.
Está previsto que el juicio dure 18 meses,
durante los cuales Taylor permanecerá encerrado en la penitenciaría
de Scheveningen, ciudad cercana a La Haya, y que la Corte dicte
sentencia en diciembre de 2008.
El traslado a La Haya del proceso de Taylor, que
es el primer líder africano juzgado en un Tribunal Internacional,
se hizo por motivos de seguridad, a petición del TESL.
Holanda aceptó que se celebrara en su territorio,
en las dependencias de la Corte Penal Internacional, a condición
de no tener que acoger a Taylor si se le condena a una pena de
cárcel, compromiso que ha asumido Gran Bretaña.
Además de Taylor, otras diez personas están
acusadas por el Tribunal Especial para Sierra Leona, pero sus
respectivos procesos tienen lugar en Freetown, la capital del
país africano. EFE