Sentencia a ex asesor de la Casa Blanca a 30 meses de cárcel

 
05 de junio de 2007

Washington - Un juez estadounidense sentenció hoy al ex alto asesor de la Casa Blanca Lewis "Scooter" Libby a 30 meses de cárcel por obstrucción a la justicia y falso testimonio en el caso de filtración a la prensa del nombre de la ex espía Valerie Plame.

Libby fue acusado en marzo de mentir a un jurado sobre sus conversaciones con periodistas a cerca de la identidad de Plame, cuyo nombre salió publicado en la prensa en julio del 2003, después de que su marido acusara a Washington de utilizar argumentos falsos para justificar la guerra de Irak.

Lewis "Scooter" Libby

El ex jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney se convirtió hoy en el más alto funcionario en ser condenado por un delito desde el escándalo "Irán-Contra" de la década de los 80, relacionado con la financiación ilegal de la "contra" nicaragüense.

Al emitir su sentencia, el juez encargado del caso, Reggie Walton, dijo que "la gente que ocupa este tipo de posiciones, en las que tienen el bienestar y la seguridad de la nación en sus manos, tienen la obligación especial de no hacer nada que pueda causar un problema".

Libby se mantuvo tranquilo al escuchar cómo el juez afirmaba que las pruebas no dejaban lugar a duda sobre su culpabilidad.

Además de los 30 meses de cárcel, Walton condenó a Libby a pagar una multa de 250.000 dólares.

Una vez que haya cumplido la pena, el ex asesor de la Casa Blanca quedará en libertad condicional durante dos años, precisó Walton.

El juez no especificó una fecha para que Libby entre en prisión, aunque dijo no ver razones para dejar que el ex alto funcionario permanezca en libertad a la espera de posibles apelaciones.

El magistrado indicó, de todos modos, que aceptará argumentos por escrito sobre ese asunto y que se pronunciará al respecto más adelante.

Está previsto que Libby dé a conocer sus planes sobre una posible apelación en una audiencia la próxima semana.

En un breve alegato antes de que el juez anunciara su decisión, el ex alto funcionario, que siempre ha reiterado su inocencia, pidió que no se le condenara a prisión: "espero que este tribunal tenga en cuenta, además del veredicto del jurado, toda mi trayectoria".

Libby presentó en su apoyo varias cartas de diferentes funcionarios de la Casa Blanca y el Departamento de Estado que recordaban la asistencia dada por este ex alto cargo durante la Guerra Fría y la Guerra del Golfo.

Por su parte, el fiscal especial asignado al caso, Patrick Fitzgerald, pidió una sentencia ejemplar en el caso y que se impusieran a Libby hasta tres años de cárcel.

"Tenemos que dejar claro que la verdad importa, y mucho", aseguró Fitzgerald.

El caso comenzó en 2003, cuando el columnista Robert Novak publicó en un artículo el nombre de Plame y reveló que había recibido la información de dos altos cargos de la Casa Blanca.

La filtración a sabiendas del nombre de un agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en activo puede ser delito en Estados Unidos, por lo que el presidente George W. Bush ordenó que se abriera una investigación sobre el caso.

Hasta el momento no se han presentado cargos contra nadie por la filtración en sí, que Plame y su esposo, el ex diplomático Joe Wilson, consideran que tuvo motivaciones políticas.

Bush, que como jefe de Estado tiene el poder de conceder un perdón presidencial al ex alto funcionario, no intervendrá en el caso por el momento, a la espera de posibles apelaciones.

"El presidente dijo que se sentía terrible por la familia, sobre todo por su mujer y sus hijos", dijo Dana Perino, portavoz adjunta de la Casa Blanca, quien acompaña al mandatario estadounidense en su gira por Europa.

Pese a ser poco conocido antes de que se destapara el "escándalo Plame", Libby fue una de las figuras más poderosas en la Casa Blanca y jugó un papel clave en el diseño de la estrategia para Irak.

Lo irónico de la tragedia de este abogado nacido en Connecticut, casado y con dos hijos es que es famoso por su discreción.

"Es increíblemente analítico, detallista, estratega, brillante y discreto", dijo de él en una ocasión Mary Matalin, ex asesora de Cheney y quien hoy acompañó a la mujer de Libby, Harriet Grant, en la sala del tribunal en la que se leyó la sentencia. EFE

 
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