La
enmienda del senador demócrata por Nueva Jersey Bob Menéndez
recibió una mayoría simple de 53 votos, pero necesitaba
un total de 60 para ser aprobada.
La
iniciativa de Menéndez hubiera permitido que más
de 800.000 personas que solicitaron la residencia permanente entre
principios del 2005 y el primero de enero del 2007 hubiesen obtenido
estatus legal simplemente por las conexiones familiares.
Por
su parte, los críticos de la legalización de los
alrededor de 12 millones de inmigrantes ilegales que viven en
EE.UU. lograron aprobar una enmienda que podría facilitar
el localizar y deportar a los inmigrantes ilegales cuyas visas
sean rechazadas.
Sin
esa enmienda, las fuerzas de seguridad no habrían recibido
la información sobre las peticiones de legalización
denegadas.
El
senador republicano de Texas, John Cornyn, pidió que se
levantase la prohibición, al argumentar que las autoridades
deben saber si los solicitantes tienen un historial delictivo
que garantizaría la deportación.
La
medida fue aprobada por 57 votos a favor y 39 en contra.
Otra
enmienda de Cornyn fue derrotada horas antes.
La
iniciativa limitaba el número de inmigrantes indocumentados
que podrían regularizar su situación y ponía
en peligro todo el plan de reforma migratoria. La propuesta fue
derrotada por un estrecho margen de 51 votos contra 46.
Esta
medida preveía prohibir la legalización a los inmigrantes
que hubieran usado documentación falsa o desobedecido una
orden de deportación.
El
Senado sí aprobó una enmienda similar, menos restrictiva,
que prohíbe la legalización a delincuentes convictos,
tales como pederastas, traficantes de drogas o miembros de pandillas.
Esa
medida, presentada por el senador demócrata Edward Kennedy
(Massachusetts), logró 66 votos a favor frente a 32 votos
en contra.
Anoche,
el Senado, que retomó esta semana el debate migratorio
tras ocho días de asueto, rechazó por 62 votos contra
31 otra enmienda republicana, que pretendía negar la residencia
permanente a millones de inmigrantes indocumentados.
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El
proyecto de ley, que la cámara alta empezó
a ver la semana pasada tras lograr un acuerdo entre la mayoría
demócrata y los republicanos, se ha encontrado con
la oposición de sectores conservadores y liberales,
así como del mundo empresarial. |
La
medida prevé una vía para legalizar a los cerca
de doce millones de inmigrantes ilegales que se calcula que viven
en el país, que podrían obtener un visado especial,
el Z, si se ponen al día con los impuestos atrasados y
pagan una fuerte multa.
Además,
el cabeza de familia tendría que regresar a su país
de origen en un momento dado en un plazo de ocho años para
tramitar la residencia permanente.
El
programa también establece un programa de trabajadores
temporales, que recibirían permisos de trabajo válidos
por dos años y con un máximo de dos renovaciones.
Para
la renovación, sin embargo, el titular debería volver
a su país de origen durante un año.
El
senador demócrata por Nuevo México, Jeff Bingaman,
no logró hoy que se aprobara una enmienda que hubiera permitido
que los trabajadores estuviesen en EE.UU. durante seis años
consecutivos. EFE