El
cuartel general de la Seguridad Preventiva y el complejo Al Anzar,
sede de los cuerpos de seguridad paramilitares, están rodeados
por unos dos mil hombres de la milicia Azedin Al Kasam, de Hamás,
que "les han cortado todas las líneas de aprovisionamiento",
dijeron fuentes de ese grupo armado.
Un
portavoz de la Presidencia palestina confirmó que la táctica
de los islamistas es concentrar todas sus esfuerzos en un mismo
blanco, desgastar a los atrincherados y obligarlos a rendirse.
"Nuestro
objetivo son los aparatos de seguridad, estén donde estén",
explicó el portavoz de Azedin Al-Kasam, Abu Obaida, que
ha dado un plazo de 48 a las fuerzas oficialistas para que depongan
las armas.
Por
medio de esta táctica, han conseguido apoderarse de casi
toda la franja, incluida la frontera con Egipto, hoy, miércoles.
Obaida
afirmó que también el paso de Rafah está
bajo su control, pero que sus milicianos no han entrado en la
terminal "porque no es seguro para ellos, debido a que hay
aviones no pilotados de Israel sobrevolando y las autoridades
israelíes los vigilan con cámaras".
La
terminal está bajo control de la ANP, pero se abre bajo
supervisión de un contingente de observadores de la Unión
Europea y de Israel por un sistema de circuito cerrado.
Los
observadores europeos están en la ciudad israelí
de Ashkelón, al norte de la franja, razón por la
que no han podido confirmar la toma de la terminal, generalmente
custodiada por la Guardia Presidencial de la ANP.
No
obstante, fuentes de las fuerzas de seguridad leales a Al Fatah
consultadas por Efe afirmaron que "se trata de propaganda".
Desde
el domingo, los enfrentamientos entre facciones se han cobrado
unas 80 vidas, 30 de ellas en la jornada de hoy.
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Entre
las últimas víctimas hay dos trabajadores
locales de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados
(UNRWA), que ha interrumpido su actividad humanitaria por
el peligro de la situación.
Las
fuerzas del presidente Abás se ven superadas por
una mayor capacidad de fuego por parte de los islamistas,
que en los últimos años han estado pasando
armas de contrabando por los túneles de Rafah y tienen
una mayor motivación y mejor entrenamiento.
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Mientras
Gaza cae progresivamente en manos de los islamistas, desde Ramala
Abás ha vuelto a apelar a sus dirigentes para que cesen
la ofensiva, que calificó de "locura".
En
un comunicado conjunto difundido esta noche y firmado por él
y por su primer ministro, Ismail Haniye, de Hamás, ambos
exhortaron a todas las partes "a cesar las hostilidades y
regresar al lenguaje del diálogo y del respeto de los acuerdos".
Por
su parte, la Liga Arabe ha convocado una reunión de emergencia
para el sábado en la que estudiará la situación.
Mientras
tanto, los mediadores egipcios están haciendo un último
intento por resolver la crisis por la vía diplomática
y hoy se reunieron con representantes de Hamás.
Estos
pidieron a Egipto que garantice un acuerdo para "salvaguardar
el Gobierno de Unidad Nacional", que Al Fatah decidió
abandonar ayer, al menos mientras sigan los combates.
Asimismo,
demandaron que se reclute personal de todos los grupos para las
fuerzas de seguridad conjuntas, que los cuerpos de seguridad de
la ANP queden bajo la tutela del ministro del Interior -nombrado
por Hamás según el acuerdo de coalición de
La Meca de marzo pasado- y que se entregue a la Justicia a los
"criminales de ambos bandos".
La
propuesta ya ha sido transferida a Abás, quien mañana
la estudiará con la Organización para la Liberación
de Palestina (OLP).
Fuentes
de Al Fatah explicaron que las condiciones que plantea Hamás
coinciden con lo que quiere el movimiento nacionalista, pero expresaron
su escepticismo respecto a que haya una voluntad real de resolver
la crisis y se pueda enderezar la situación.
Se
teme, además, que los enfrentamientos se extiendan
a Cisjordania, donde hoy se han registrado pequeñas
escaramuzas alentadas por las milicias de Al Fatah, más
poderosas en este territorio que en la franja de Gaza.
Militantes
nacionalistas salieron a las calles de las principales ciudades
cisjordanas en una muestra de fuerza y para exigir a Hamás
que interrumpa su campaña en la franja.
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En
Naplusa, la ciudad más populosa de Cisjordania, más
de un centenar de milicianos de las "Brigadas de los Mártires
de Al-Aksa", leales a Al Fatah, trataron de cerrar por la
fuerza al menos 20 centros y establecimientos islamistas.
También
secuestraron a 12 trabajadores de una compañía de
producciones de televisión vinculada con Hamás,
que liberaron esta noche, según informó la agencia
Maan. EFE