El
técnico Fabio Capello es experto en dotar a sus equipos
de un derroche físico incuestionable. Su decisivo partido
ante el Mallorca fue una copia más de lo que se ha visto
esta temporada. El guión fue siempre igual. Comenzar mal,
encajar un gol y remontada épica. El Madrid se aferró
con uñas y dientes a ese método, que funciona y
además logra que la comunión con su público
sea total.
El
juego aéreo ha sido importante todo el año. Unos
días Ramos, otros el holandés Van Nistelrooy. Hoy
le tocó a Diarra rematar la faena. Llegó de Malí
sin apenas dormir y sin jugar con su selección. Capello
lo quería a toda costa. Y no se equivocó. Ha sido
un fichaje rentable. Los números le avalan. Diarra ya está
en la historia del Real Madrid. Diarra era el pulmón del
Lyon. Por ahí andaba débil y el Madrid ha conseguido
rehabilitarse. Ahora le falta unir más fútbol a
ese argumento que en otros clubes de élite sí tienen.
Y
eso que el panorama no podía ser más desolador para
el Madrid al llegar el descanso. El venezolano Juan Arango había
avisado ya en el primer minuto con un disparo al palo, al cuarto
de hora Varela firmó un soberbio gol tras una buena acción
colectiva de todo el Mallorca, y además Ruud van Nistelrooy
se retiró lesionado a la media hora.
Todo
era negro para el Madrid. El peor escenario, jamás imaginado
por la afición del Madrid planeaba sobre el Bernabéu,
sabiendo que el Barcelona ganaba en Tarragona. La Liga, en ese
momento, estaba perdida.
Y
es que el técnico Goyo Manzano, una vez más, planteó
un partido modélico. Suele ser normal ya en Manzano cada
vez que se enfrenta al Madrid. Varela y Jonás dieron mucha
guerra en las bandas a un Real Madrid que nunca tuvo fútbol
en la zona de elaboración. Jugó al pase largo, con
poca imaginación. Diarra, tras el palizón de viaje
que le trajo desde Malí, parecía dormido. Erró
en demasía en la entrega. Pero Capello lo mantuvo. Y acertó.
Diarra resultó decisivo. Lo que sí estaba claro
y urgente era la entrada de Guti. Lo reclamaba el público.
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El
balón volaba sobre el portal de Moyá, con
Raúl, sólo, rodeado por gigantes como Ballesteros,
Nunes y luego Ramis. El Mallorca mandaba a la contra y el
Madrid, con la ayuda de Salgado y Roberto Carlos, no logró
nunca dar sensanción de agobio a Moyá. |
En
la reanudación, Fabio Capello cambió de discurso.
El normal cuando la historia no funciona. Se quedó Emerson
en la caseta y buscó fútbol de verdad con Guti.
El
Mallorca siguió dando la cara. Fernando Varela se empeñó
en amargar la fiesta. A los 53 minutos pisó de nuevo el
área y su disparo se le fue rozando el poste. Valera heló
la grada del Bernabéu de nuevo. Y le contestó de
inmediato Beckham con un toque sutil de falta al larguero.
Los
nervios atenazaron al Real Madrid que vio como el Mallorca jugaba
con inteligencia, atrasando su posición Arango. El venezolano
descargó el juego de su equipo y ayudó a que Varela
y Víctor entraran como flechas en el área de Iker.
El
Madrid apeló a la heroica, con permiso de Miguel Angel
Moyá, enorme toda la noche. Capello exprimió su
última alternativa. Beckham, lesionado, se fue al banquillo.
Reyes entró en su lugar. Y su concurso fue importante.
Fue entrar y marcar. Reyes y el argentino Gonzalo Higuaín
le dieron aire al equipo.
El
argentino es un futbolista interesante. Sus desmarques de ruptura,
su forma de apretar dieron empuje y casta a un equipo que afrontó
los últimos veinte minutos a toque de corneta.
Con
más pasión que fútbol, el Real Madrid
puso al Mallorca contra las cuerdas. Con fe, con ilusión,
peleó el equipo de Fabio Capello hasta la extenuación.
Moyá
sacó un balón con veneno a Robinho, luchó
por sacar el balón de cabeza de Diarra, pero la pelota
entró con suspense. Era el 2-1 y el Bernabéu
explotó de alegría. Luego Reyes firmó
el definitivo 3-1 que dio al Real Madrid un título
de Liga solidario y repleto de un compromiso labrado en
el seno de un vestuario que se vertebró en el momento
de crisis extrema.
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Mucho
tiempo sin celebrar nada llevaba la ciudad de Madrid. La gente
se echó a la calle y celebró en Cibeles un título
de Liga que tiene un sabor especial. Fue un día de despedidas
para muchos. Para Roberto Carlos, Beckham, más famosos.
Para otros menos divos. Diego López y Pavón, que
emprenden nuevas aventuras.
.3.
Real Madrid: Iker Casillas; Míchel Salgado, Sergio
Ramos, Cannavaro, Roberto Carlos; Beckham (Reyes, min. 67), Emerson
(Guti, min.46), Diarra, Robinho; Raúl y Van Nistelrooy
(Higuaín, min.30).
.1.
RCD Mallorca: Moyá; Héctor, Nunes (Ramis,
min. 35), Ballesteros, Fernando Navarro; Jonás, Pereyra,
Basinas, Varela (Trejo, min.89); Arango y Víctor (Maxi
López, min. 68).
Goles:
0-1. Min. 15. Varela cruza el balón a Iker dentro
del área. 1-1. Min. 68. Reyes culmina un servicio de Higuaín.
2-1. Min. 81. Diarra, de cabeza, remata un córner. 3-1.
Min. 84. Reyes, desde fuera del área.
Árbitro:
Muñiz Fernández (Asturias). Mostró cartulina
amarilla a Víctor (16'), Jonás (26'), Maxi (83'),
del Mallorca y a Roberto Carlos (59'), Guti (69'), Reyes (72'),del
Real Madrid.
Incidencias:
80.000 espectadores llenaron el estadio Santiago Bernabéu.
Van Nistelrooy se retiró lesionado con un problema en la
parte trasera del muslo izquierdo. EFE