"Simplemente
nos hemos decidido por California porque no estábamos cómodos
(con el mal tiempo) en Florida" dijo hoy Tony Antonelli,
del Centro de Control de la Misión de la Nasa en Houston.
La decisión de aterrizar en la Base Aérea
de Edwards, en el desierto de Mojave, fue adoptada después
de que un avión de la Nasa, con el astronauta Scott Altman
al mando, inspeccionó durante casi una hora la zona, tendente
a registrar fuertes vientos por su cercanía al desierto,
y que las lluvias y nubes bajas impidieran hacerlo en Florida.
Los transbordadores no pueden aterrizar bajo la
lluvia debido al daño que causaría a las losetas
de cerámica que protegen su barriga y que se sobre-calientan
durante la entrada de la nave en la atmósfera.
Tras entrar en la atmósfera terrestre,
la nave sobrevoló San Diego y el este de Los Ángeles
para aterrizar en Edwards.
La nave regresó hoy a Tierra después
una misión en la que sus siete tripulantes llevaron a la
Estación Espacial Internacional (EEI) dos nuevos tramos
de vigas y paneles de energía solar, instalados a lo largo
de cuatro jornadas de labor de los astronautas fuera del complejo,
que orbita a unos 350 kilómetros de la Tierra.
Los nuevos paneles solares por primera vez contarán
con un dispositivo rotatorio que les permitirá seguir al
sol y proporcionar más energía a la nave.
La Nasa hubiera preferido que el Atlantis aterrizara
en Cabo Cañaveral, debido al costo que supone para la agencia
estatal estadounidense que lo haga tan lejos de su lugar de despegue.
El costo aproximado de transportar al Atlantis
-montado en un avión Boeing 747 especial- desde California
a Cabo Cañaveral es de unos 1,7 millones de dólares.
Los siete tripulantes que salieron desde Cabo
Cañaveral el pasado 8 de junio son el comandante Rick Sturckow,
el piloto Lee Archambault, Patrick Forrester, Steven Swanson,
John "Danny" Olivas, Jim Reilly y Clayton Anderson.
Sin embargo, el Atlantis aterrizó también
con la astronauta estadounidense Sunita Williams, que llegó
a la EEI en diciembre pasado y tras establecer una nueva marca
de estancia en el espacio para una mujer, y quien fue reemplazada
por Clayton Anderson.
Esta nueva misión del transbordador Atlantis,
sin embargo, no estuvo exenta de problemas desde el principio.
El inicio de la salida desde Florida se retrasó
después de que una tormenta de granizo afectó al
tanque de la nave a comienzos de año; posteriormente, nada
más llegar al espacio, la Nasa detectó que se había
levantado un trozo de la manta térmica que cubre parte
del aparato y, posteriormente, se estropearon en el transcurso
de la misión algunos de los ordenadores rusos a bordo de
la nave.
De hecho, la misión, que debió durar
once días en el espacio, se prolongó dos días
más debido al problema surgido al formarse un agujero por
el levantamiento de la protección térmica.
Entre los sistemas que se vieron afectados por
el fallo informático estaban los cohetes propulsores que
corrigen la orientación y la altitud de la EEI, en la cual
residen tres astronautas.
Sin embargo, las posteriores reparaciones de cada
uno de los problemas lograron que la denominada misión
STS-117 saliera adelante y se haya logrado seguir con la reconstrucción
de la EEI.
La Estación Espacial Internacional es un
programa de cien mil millones de dólares en el cual participan
16 países.
Se prevé que la próxima salida de
un transbordador sea en agosto y es preciso que la Nasa realice
doce vuelos más para poder completar la construcción
de la Estación Espacial Internacional. EFE