Presidente del Senado brasileño acusa a la prensa de "fascismo"

 

27 de junio de 2007

Brasilia - El presidente del Senado brasileño, Renán Calheiros, quien está en la cuerda floja por sospechas de corrupción vertidas por una revista, atribuyó hoy su delicada situación al "fascismo" de "una parte" de la prensa.

"Esto tiene que acabar. Quiero la verdad y acabar con esa cosa del nazismo", afirmó Calheiros a periodistas, ante quienes dijo que no permitirá "ser asesinado moralmente sin pruebas".


Calheiros está contra las cuerdas desde que la revista Veja denunció que una constructora que participa en licitaciones de obras públicas se ocupaba de pagar la pensión de una hija que tiene fuera del matrimonio y el apartamento en que vive la pequeña con su madre.

Ante esas acusaciones, se vio obligado a reconocer en pleno hemiciclo del Senado la existencia de esa relación y de la hija, pero negó las acusaciones de Veja y sostuvo desde entonces que paga la pensión y la casa con "recursos propios".

Sin embargo, hasta ahora no ha podido demostrar con contundencia que su situación financiera le permite hacerse cargo de esos gastos y la Policía Federal tendió un manto de dudas sobre una serie de documentos que presentó a fin de intentar probarlo.

Ante las dudas que existen, el Consejo de Ética del Senado abrió un proceso para decidir si Calheiros debe ser sometido a un juicio con fines de destitución por supuesta corrupción, pero por diversas presiones políticas la definición está virtualmente paralizada.

El último obstáculo fue la renuncia, el martes, del presidente del Consejo de Ética, Sibá Machado, quien hoy explicó que decidió dimitir pues comprendió que el proceso estaba causando "incomodidad" en el oficialismo y "malestar" en la oposición.

Machado, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), puso así otro obstáculo en el proceso, pues para su continuidad primero deberá ser elegido un nuevo presidente del consejo.

El caso mantiene prácticamente paralizado al Senado, lo que supone una preocupación adicional, expresada hoy por el senador Jarbas Vasconcellos, compañero de Calheiros en el influyente Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

Vasconcellos afirmó que "el Senado se está estrangulando y no puede seguir sangrando", y reiteró su opinión de que Calheiros debe "separarse" de la presidencia de la cámara alta, al menos hasta que concluyan las investigaciones y se demuestre la inocencia que alega.

Esa misma opinión manifestó la víspera el opositor partido Demócratas (DEM), que en una nota oficial exigió a Calheiros que se tome una licencia del cargo para no obstaculizar la investigación.

Calheiros, sin embargo, reafirmó hoy, después de una reunión con el jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva, que la renuncia o la separación de la presidencia del Senado "no son posibilidades".

El PMDB, del que Calheiros es un influyente "caudillo", es la formación más poderosa en la actual coalición de gobierno y tiene las primeras minorías tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. EFE

 
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