Si
hubieran explotado las bombas, la metralla y la onda expansiva
habrían provocado numerosos muertos y heridos, afirmó
el jefe de la brigada antiterrorista de Scotland Yard, subcomisario
Peter Clarke.
"Estos
vehículos están claramente relacionados", afirmó
Clarke, al subrayar que las fuerzas del orden "hacen todo
lo posible para proteger a la ciudadanía", pues "habrá
más patrullas de policía y la investigación
(del abortado ataque) avanza".
Preguntado
sobre la implicación de un "elemento internacional",
en referencia a la red Al Qaeda, el subcomisario señaló
que resulta "prematuro" hacer conjeturas sobre los responsables.
Scotland
Yard ha puesto en marcha una intenso operativo para atrapar a
los presuntos terroristas, mientras algunos expertos apuntaron
que el atentado frustrado lleva el "sello" de Al Qaeda.
El
primer coche-bomba fue descubierto a las 01.00 GMT de hoy en Haymarket,
una calle próxima a la céntrica plaza de Trafalgar
y un lugar de visita obligada para los turistas, ya que hay numerosos
cines y teatros, así como la oficina de turismo del Reino
Unido.
A
escasos minutos a pie de Haymarket, está también
Downing Street, oficina del Primer Ministro; el Palacio de Buckingham,
residencia de la reina Isabel II, y la Cámara de los Comunes.
Según
Clarke, el primer coche-bomba, un Mercedes de color verde claro,
se detectó al recibir los servicios sanitarios una llamada
del cercano club nocturno "Tiger Tiger", con capacidad
para 1.700 personas, donde alguien se había puesto enfermo.
Una
vez allí, el personal del servicio de ambulancias observó
que del Mercedes, aparcado a la puerta de la popular discoteca,
sospechosamente salía humo, de manera que se alertó
a la Policía.
El
Subcomisario dijo que las fuerzas del orden analizan a fondo todo
el material encontrado en el interior de ese Mercedes, al tiempo
que se examinan las imágenes de las cámaras de vigilancia
instaladas en Haymarket en busca de los supuestos terroristas.
El
segundo coche-bomba, el Mercedes de color azul, se localizó
horas después en Park Lane, una transitada calle del centro
de la capital cortada al tráfico durante toda la tarde,
aunque ya se ha reabierto a la circulación.
Ese
automóvil había sido trasladado durante la madrugada
desde las cercanías de la plaza de Trafalgar hasta Park
Lane, debido a que estaba ilegalmente aparcado.
Los
empleados de un garaje de Park Lane, vía paralela al famoso
parque de Hyde Park plagada de hoteles de lujo, alertaron a la
Policía porque el coche olía a gas, material descubierto
en el primer coche-bomba, declararon fuentes policiales a la cadena
CNN.
Tras
un exhaustivo estudio de los artificieros de la Policía,
los agentes, explicó Clarke, hallaron en el segundo automóvil
"una considerable cantidad de gasolina y botes de gas y,
como en el primer vehículo, también una cantidad
significativa de clavos".
"El
descubrimiento de lo que parece ser una segunda bomba es, obviamente,
preocupante y refuerza la necesidad de los ciudadanos de estar
alerta", advirtió el mando de Scotland Yard.
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El
intento de atentado coincidió con la llegada al poder
del primer ministro británico, el laborista Gordon
Brown, quien sustituyó a Tony Blair el pasado miércoles.
Brown
advirtió hoy de que el país afronta una amenaza
terrorista "seria y continua" y pidió a
la población que se mantenga "alerta".
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El
ataque también se abortó a poco de cumplirse dos
años de los atentados terroristas suicidas perpetrados
el 7 de julio de 2005 contra la red de transportes de Londres,
que causaron 56 muertos (incluidos los cuatro autores de la matanza)
y unos 700 heridos.
Desde
el 14 de agosto del 2006, cuando se descubrió un complot
para atentar contra aviones comerciales en pleno vuelo, el nivel
de amenaza terrorista en el Reino Unido era "severo",
el segundo más grave e indicador de que resulta muy probable
un atentado.
El
hallazgo de los dos coche-bomba ha recordado al caso del británico
Dhiren Barot, condenado el año pasado a cadena perpetua
por conspirar para perpetrar atentados contra EEUU y el Reino
Unido.
Barot
planeaba "explosiones masivas" sincronizadas y pretendía
detonar limusinas cargadas de cilindros de gas y explosivos. EFE