El
nivel crítico indica la posibilidad de un ataque terrorista
inminente y se aplicó ya a raíz de los sangrientos
atentados suicidas del 7 de julio del 2005 contra la red de transporte
de Londres.
El primer ministro, Gordon Brown, justificó
personalmente la medida, que afectará, según dijo,
a aeropuertos y otros lugares "concurridos", en breves
palabras a la prensa al término de una nueva reunión
del comité Cobra convocada para tratar la amenaza terrorista.
"El primer deber del Gobierno es la seguridad
de todo el pueblo británico", explicó el líder
laborista con rostro serio.
Desde que el viernes la policía desactivó
en el centro de Londres dos coches-bomba trufados de bombonas
de gas, gasolina y clavos y aparcados en lugares muy concurridos,
Brown ha presidido tres reuniones de ese comité interministerial
creado para emergencias nacionales.
El Gobierno decidió hoy celebrar esta tarde
una tercera reunión tras conocerse la noticia de que dos
individuos habían estrellado un vehículo todoterreno
contra las puertas acristaladas de la terminal 1 del aeropuerto
de Glasgow.
En ella participaron, entre otros, la nueva ministra
del Interior, Jacqui Smith, la titular de Transportes, Ruth Kelly,
y el ministro principal de Escocia, el nacionalista Alex Salmond,
junto a altos funcionarios de los servicios de seguridad y la
lucha antiterrorista.
Brown instó una vez más a los británicos
a extremar la "vigilancia" y a "apoyar a la policía"
en las difíciles decisiones que habrá que tomar
en los próximos días.
El comisario jefe de la policía escocesa,
Wilie Rae, relacionó, por su parte, esta noche el incidente
de Glasgow con los frustrados atentados de ayer en Londres.
"Creemos
que hay claras similitudes entre ellos", declaró Rae
esta noche en conferencia de prensa, en la que informó
de que uno de los dos terroristas que ocupaban el vehículo
incendiado se encuentra en estado muy grave en un hospital local
debido a sus quemaduras.
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Según
reveló el jefe de la policía, el herido llevaba
encima un mecanismo "sospechoso" cuyo descubrimiento,
cuando aquél estaba ya en el hospital, obligó
a evacuar provisionalmente el centro.
El
segundo individuo fue también detenido y está
siendo interrogado por la policía.
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Tras
el incidente de hoy, el aeropuerto de Glasgow se cerró
totalmente al tráfico, lo que dejó en tierra a centenares
de viajeros y a otros muchos atrapados durante horas en los aviones
que estaban ya en la pista.
En otros aeropuertos británicos se anunciaron
nuevas medidas de seguridad, y así algunos de ellos como
el de Edimburgo y Birmingham no dejan entrar en sus recintos automóviles
privados, por lo que los viajeros tendrán que llegar por
otros medios.
Se cree que la seguridad será también
extrema este domingo en el estadio londinense de Wembley, donde
se celebrará el concierto en memoria de Diana de Gales
con presencia de sus hijos, los príncipes Guillermo y Enrique.
Mientras tanto, Scotland Yard confía en
poder identificar a los conductores de los coches-bomba de Londres
gracias a la proliferación de cámaras de circuito
cerrado de televisión en la zona, que registran los movimientos
de las personas y las matrículas de todos los automóviles.
EFE