En
una entrevista publicada hoy por el diario El Universal de Caracas,
Brownfield calificó de "relevante" la reducción
de la oferta de crudo venezolano a Estados Unidos, aunque desestimó
un eventual fin de esa relación comercial debido a que
ambos países son "socios naturales en el tema energético".
La
cercanía geográfica entre ambos países, así
como las ventajas comerciales que, según el embajador,
Estados Unidos ofrece a Venezuela al ofrecer "el mejor precio"
por el crudo venezolano, sustentan el que sean "socios naturales",
agregó.
"Ambos
(países) pueden buscar nuevos horizontes, pero aún
la relación es mutuamente productiva", aseveró
Brownfield, al indicar que en los últimos años Venezuela
"ha expandido su mercado" hacia América Latina
y Asia, y "Estados Unidos ha buscado otras fuentes para reemplazar
los 400.000 barriles que ha dejado de exportarle" el país
suramericano.
Venezuela
es el quinto exportador mundial de crudo y uno de los principales
abastecedores de Estados Unidos, país que compra la mayoría
de su producción venezolana, que supera los 3,1 millones
de barriles diarios, según datos del Ministerio de Energía
y Petróleo.
Actualmente,
Venezuela desarrolla un proceso internacional de certificación
de su reserva, la mayor del mundo con 316.000 millones de barriles
de crudo según los cálculos preliminares, en el
que participan empresas petroleras de once países.
Brownfield,
quien en agosto próximo dejará la representación
diplomática en Caracas para asumir la de Bogotá,
opinó que un eventual "cambio en la política
energética" por parte del gobierno del presidente
venezolano, Hugo Chávez, generaría un "impacto
que podría ir en muchas direcciones".
Chávez,
que promueve el socialismo del siglo XXI, ha repetido que Washington
tiene supuestos planes de invadir Venezuela para apoderarse de
su riqueza petrolera, y ha advertido que de darse esa situación
cortaría el suministro de petróleo al imperio.
Respecto
a la reciente nacionalización de cuatro campos petroleros
en la rica Faja del Orinoco (oriente) operados desde hace una
década por trasnacionales de Estados Unidos, Francia, Gran
Bretaña y Noruega, el diplomático reiteró
que su país "respeta y acepta" esa decisión
soberana de Caracas.
Washington
lo que exige a Venezuela es el "cumplimiento de obligaciones"
como que "el proceso sea legal y transparente"
y se "ofrezca compensación rápida y justa"
a los afectados, agregó.
Las
estadounidenses Conoco Phillips y Exxon Movil rechazaron
el pasado 26 de junio asociarse con la venezolana PDVSA
para explotar petróleo en la Faja bajo la novedosa
figura de "empresa mixta", en la que la petrolera
nacional cuenta con mayoría accionarial.
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William
Brownfield |
El
ministro de Energía, Rafael Ramírez, dijo entonces
que "Exxon y Conoco terminan su participación en los
negocios de la Faja", y que su gobierno mantenía conversaciones
"para continuar negociando y establecer los arreglos a los
que haya lugar".
La
posición venezolana es la de ofrecer compensaciones económicas
en base "a lo que está en los libros" contables
de las filiales de Conoco y Exxon en Venezuela, agregó
el ministro venezolano.
Por
su parte, las estadounidense Chevron Texaco, francesa Total, noruega
Statoil y británica British Petróleum (BP) aceptaron
conformar "empresas mixtas" con PDVSA y seguir en la
Faja.
Brownfield
descartó que la decisión de un tribunal de su país
esta semana de culpar de crímenes ambientales a Citgo,
filial de PDVSA en Estados Unidos, tenga relación con las
nacionalizaciones en la Faja.
"Ese
es un proceso completamente aparte. Esa empresa (Citgo) es americana
(...) con sede en Houston y gobernada por leyes de Estados Unidos,
aún cuando su dueño sea venezolano", dijo el
embajador.
Citgo,
que posee una red de 13.000 estaciones de servicio EE.UU., apelará
la decisión judicial en su contra, según la prensa
local.
Brownfield
será sustituido en la Embajada de Estados Unidos en Caracas
por Patrick Duddy. EFE