El
especialista del Instituto de Investigaciones Filológicas
de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
explicó que en esa fecha "concluye el actual ciclo
cósmico" de aquella civilización precolombina,
lo cual es aprovechado por "muchos agoreros" para realizar
"espectaculares anuncios" en busca de adeptos.
Sin
embargo, en su opinión, "dichas profecías lo
único que prevén es que el dios Bolon Yokte bajará
del cielo, quizás por ser el dios que midió la Tierra
con su paso al inicio del tiempo".
Además,
ese día coincide con la conjunción de Marte, Júpiter
y Saturno, apuntó Arellano en una conferencia titulada
"Fuentes en piedra y papel", durante un foro organizado
por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
"Se
verá una estrellota y el espectáculo será
bonito, pero nada más, el mundo va a seguir, pues los mayas
utilizaban sus augurios para momentos y lugares específicos
y eso no se aplica a nosotros, en la actualidad", argumentó
el estudioso, según un comunicado del INAH.
Para
Arellano, las profecías mayas "son concretas, no hablan
del futuro, únicamente señalan que el presente ciclo
de la creación comenzó el 13 de agosto del año
3113 a.C. y que los sucesos de esta cosmogonía terminan
en la referida fecha del año 2012".
"Luego,
simplemente comenzará otro ciclo de 5.125 años con
algunas horas menos por los ajustes astronómicos",
destacó.
A
diferencia de las cosmogonías griega o hebrea, añadió,
en los relatos de los mayas se habla de múltiples "creaciones
previas", más incluso que las que refieren los mexicas,
otra civilización precolombina que habitó en el
actual territorio mexicano.
Según
Arellano, las profecías mayas, aunque reflejaban el orden
divino, también podían aplicarse al plano cotidiano,
como para saber si era adecuado casarse, tener un hijo o sembrar
el campo en una u otra fecha.
"Lo
sagrado se cuaja en la cotidianeidad, eso narran los códices",
sostuvo el investigador, al revelar que para aquella civilización
los días podían ser "propicios, neutros y negativos"
y advertir que "conocer esto era vital para distinguir en
qué días se podían o no realizar ciertas
acciones".
Esta
sabiduría, señaló, se dejó grabada
en piedra, papel, hueso y cerámica, en textos que "no
se leen, sino que se cantan, se recitan, se ponen en música,
se bailan, porque de lo contrario no funcionan".
La
civilización maya se extendió del año 1.000
antes de Cristo al siglo XVI de nuestra era, con la llegada de
los españoles, por lo que es hoy la mitad sur de México,
Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice. EFE