El
Consejo Ejecutivo del BM, integrado por 24 directores que representan
a los 185 miembros del organismo, insistió tras confirmar
a Zoellick en el cargo el pasado 25 de junio que el completar
con éxito esa recaudación es uno de los principales
desafíos del nuevo líder de la institución.
El
undécimo presidente del Banco Mundial deberá también
diseñar una estrategia a largo plazo para el organismo,
calmar las todavía agitadas aguas internas tras la abrupta
salida de su antecesor, Paul Wolfowitz, y limar las asperezas
entre la gerencia y el Consejo.
La
tensión se disparó durante los dos controvertidos
años de Wolfowitz, quien dimitió el pasado 17 de
mayo tras el escándalo relacionado con las condiciones
laborales de su pareja, Shaha Riza, una empleada del Banco.
Uno
de los puntos de fricción fue la estrategia anticorrupción,
que Wolfowitz quiso convertir en el eje de su mandato y que lo
llevó a decidir la suspensión unilateral de préstamos
millonarios ante las sospechas de irregularidades.
Países
como Gran Bretaña y distintos funcionarios de la institución
adujeron que la decisión castigaba a los pobres, que se
veían privados de los fondos, lo que en última instancia
hizo que se revisaran las normas para impedir que el presidente
del BM tenga la capacidad de suspender fondos de forma unilateral.
Esa
polémica llevó a algunos a temer y a otros a desear
que el tema desapareciera del mapa junto con Wolfowitz, aunque
Zoellick ha asegurado que eso no sucederá.
"La
corrupción es un cáncer que roba a los pobres, mina
la gobernabilidad y la moral y destruye la confianza", dijo
luego de ser confirmado a finales del mes pasado.
Para
el nuevo responsable del Banco Mundial el desafío radica
en encontrar la mejor forma de erradicar la corrupción,
una solución que deben de buscar conjuntamente los países
ricos y pobres.
En
un aparente intento por encontrar respuesta a ese y otros interrogantes,
Zoellick se embarcó recientemente en un viaje de dos semanas
por Europa, África y América Latina, en el que pudo
comprobar el enorme abanico de solicitudes de los clientes del
BM.
Así,
Europa quiere que la institución tenga un mayor protagonismo
en la lucha contra el cambio climático, África que
la guerra contra la pobreza siga siendo el objetivo prioritario
y América Latina que se diseñen fórmulas
más efectivas para ayudar a las naciones de ingresos medios
como México o Brasil.
El
nuevo presidente todavía no ha detallado su lista de prioridades,
aunque información que ha trascendido a la prensa apunta
que se concentrará, como lo hizo su antecesor, en la lucha
contra la pobreza y la plaga del sida en África.
A
eso se sumaría un renovado protagonismo en los países
de ingresos medios, a los que el Banco puede ayudar a mejorar
sus infraestructuras e impulsar su transición hacia unas
economías más modernas.
Según
el rotativo Financial Times, Zoellick también estaría
interesado en respaldar los esfuerzos modernizadores en el mundo
árabe y musulmán.
El
ex "número dos" de la diplomacia estadounidense,
ex representante comercial y ex alto directivo del banco de inversión
Goldman Sachs tiene fama de pragmático y es un confeso
entusiasta del libre comercio.
Zoellick
nació en 1953 en Naperville (Illinois) y recibió
una elitista educación en las universidades de Swarthmore
y Harvard, donde se graduó "magna cum laude".
EFE