Custodio
indicó a periodistas que Honduras "debe evitar seguir
siendo un reino del narcotráfico y del crimen organizado",
y propuso al Gobierno que preside Manuel Zelaya que pida "más
apoyo de los Estados Unidos para enfrentar frontalmente estos males
que agobian al pueblo hondureño".
Agregó
que el escenario mundial ha cambiado tanto que ahora la principal
amenaza internacional es el crimen organizado y el narcotráfico.
En
su opinión, "si Honduras se ha convertido en un país
de tráfico de droga que lleva como destino Estados Unidos,
entonces que los Estados Unidos también nos ayude a enfrentar
más frontalmente el narcotráfico en este país".
Además,
considera que la lucha que Honduras "debe tener bien financiada,
es la lucha contra el narcotráfico".
Según
fuentes públicas y privadas, el narcotráfico utiliza
a Honduras como tránsito y consumo de cocaína, "crack"
(residuo de cocaína) y otras drogas en importantes cantidades,
porque los capos ya no pagan con dinero, sino con la misma droga.
Custodio
expresó que el problema del narcotráfico no es sencillo,
porque ese flagelo "es un poder político y eso nunca
lo hemos investigado".
En
ese sentido, dijo que para enfrentar al narcotráfico ligado
a la política hondureña, "se debe poner en práctica
un programa de auditoría que permita determinar de dónde
sale tanto dinero para financiar campañas cada día
más costosas".
Sobre
la ola de violencia que vive el país, señaló
que a los hondureños se les pretende intimidar más
de lo que ya están, para que Honduras siga siendo un paraíso
para el narcotráfico y el crimen organizado.
Custodio
también considera que la inseguridad que vive Honduras no
la perciben las autoridades del país, ni el propio presidente
Zelaya, de quienes subrayó que más bien "se han
dado a la tarea de afirmar, públicamente, que los niveles
de delincuencia han bajado en este gobierno".
Los
hondureños, acotó el Comisionado de los Derechos Humanos,
se lo piensan dos veces "para salir de su casa en la noche
a comprar una medicina a la farmacia e incluso para ir con su familia
a comer tranquilamente a un restaurante".
"En
qué clase de país estamos viviendo, ya que mientras
los poderosos andan rodeados de guardaespaldas, el ciudadano común
y corriente, incluso los mismos policías, viven en los barrios
pobres, donde están expuestos y a merced de los jóvenes
organizados en pandillas", apostilló Custodio.EFE
|