Londres recuerda atentados del 7-J, bajo amenaza terrorista
es "real"

07 de julio de 2007

Londres - Al cumplirse hoy el segundo aniversario de los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres (7-J), la Policía británica insiste en que la amenaza terrorista contra el Reino Unido no ha desaparecido, sino que es "real", "constante" y "mortífera".

Este segundo aniversario coincide con los recientes ataques fallidos en Londres y Glasgow (Escocia), lo que ha puesto de manifiesto el alcance de la amenaza contra este país.

Las autoridades británicas y los familiares y amigos de las víctimas recordaron hoy el 7-J en el jardín contiguo a la estación de Metro de King's Cross, construido en memoria de las 52 personas que perdieron la vida cuando cuatro terroristas suicidas hicieron estallar las bombas que llevaban en sus mochilas.

El nuevo primer ministro británico, el laborista Gordon Brown, depositó un ramo de flores en King's Cross, con un mensaje que rezaba "Recordando y con mi más profundo pesar".

El jefe de Gobierno acudió a la estación más afectada por una de las explosiones acompañado por el alcalde de Londres, Ken Livingstone; la responsable de las Olimpíadas de Londres 2012, Tessa Jowell, y el alcalde de París, Bertrand Delanoe.

Una vez que Brown hizo su ofrenda floral, los familiares de las víctimas hicieron lo mismo.

Por su parte, el mensaje dejado por Livingstone decía: "Los terroristas trataron de dividirnos y fracasaron. Es a vosotros que recordamos y construiremos una ciudad que merezca vuestros nombres".

Delanoe también depositó un ramo de flores en nombre de la población parisina y dijo que los franceses están unidos a los londinenses en "la lucha para proteger los valores universales de paz y democracia".

Poco después, todos guardaron varios minutos de silencio antes de las 9.00 (08.00 GMT), cuando las bombas explotaron hace dos años.

En los atentados del 7-J, 56 personas murieron -cuatro de ellas los terroristas- y unas 700 resultaron heridas cuando sendas bombas explotaron en tres trenes del Metro y en un autobús urbano en la plaza Tavistock, próxima al Museo Británico.

Los ataques, perpetrados por cuatro jóvenes británicos musulmanes, coincidieron con la cumbre del Grupo de los Ocho (los siete países más ricos y Rusia) que se celebraba en Gleneagles, Escocia, y presidida por el ex primer ministro Tony Blair.

Este aniversario coincide con el alto nivel de alerta en que está el Reino Unido, "grave", el segundo más importante, a raíz de la "constante" amenaza terrorista, según la Policía.

Las fuerzas del orden han pedido a la población que esté atenta, después de que la Policía hallase hace ocho días dos vehículos en Londres cargados con gasolina, bombonas de gas propano y clavos y un todoterreno en llamas se estrellase hace siete días contra la principal terminal del aeropuerto de Glasgow.

En esta ocasión y a diferencia del 7-J, los recientes ataques fallidos en Londres y Glasgow están vinculados a una red de médicos o estudiantes de Medicina, oriundos de países de Oriente Medio, pero que trabajaban para el Servicio Nacional de Salud británico (NHS).

El año pasado, la entonces directora general de los servicios secretos británicos MI5, Eliza Manningham-Buller, estimó que había treinta importantes complots para atentar contra el Reino Unido y puntualizó que un ataque era "muy posible".

En agosto del 2006, las fuerzas del orden revelaron un plan para atentar contra aviones comerciales en pleno vuelo con explosivos líquidos, lo que obligó a la Policía a reforzar las medidas de seguridad en los aeropuertos británicos. EFE

 
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