El
Comité Judicial del Senado quiere interrogar a Sara Taylor
en una audiencia prevista para el miércoles y ella dice
estar dispuesta a hablar.
Pero
el testificar iría en contra de los deseos del presidente
George W. Bush, "una persona a quien ella admira y para quien
ha trabajado infatigablemente durante años", según
una carta enviada este fin de semana a los miembros del citado
comité por el abogado de Taylor, W. Neil Eggleston, de
la que se hace eco la prensa local.
Eggleston
señala en su misiva que Taylor espera una carta de Fred
Fielding, el asesor legal de la Casa Blanca, en la que éste
le pedirá que no testifique.
Eggleston
dice que de no ser por la oposición de la Casa Blanca,
Taylor no tendría problema en testificar.
Patrick
Leahy, el senador demócrata por Vermont que preside el
Comité Judicial, señaló en un comunicado
que espera que Taylor testifique.
"Es
desafortunado que la Casa Blanca intente interferir con el testimonio
de Taylor ante el Senado y con la responsabilidad del Congreso
de llegar al fondo de la verdad en el despido sin precedentes
de varios fiscales estadounidenses", indicó Leahy.
Los
legisladores han dado de plazo a la Casa Blanca hasta el lunes
para que explique por qué se acogió al privilegio
ejecutivo para negarse a entregar documentos relacionados con
la investigación en el Congreso.
Los
legisladores también buscan que la residencia oficial detalle
una lista de los documentos relacionados con el caso que mantiene
en su poder.
El
diario The Washington Post señala en su edición
de hoy que se espera que Fielding diga a los legisladores que
ya ha aportado los argumentos legales para explicar el recurso
al privilegio ejecutivo y que no planea entregar los documentos
solicitados.
"Vamos
a hacer valer nuestros recursos legales para presionar a favor
de las citaciones", aseguró hoy el legislador demócrata
John Conyers, presidente del Comité Judicial de la Cámara
de Representantes en declaraciones a la cadena de televisión
ABC.
Por
su parte, el senador republicano Orrin Hatch, miembro del Comité
Judicial de la Cámara Alta defendió hoy a la Casa
Blanca en declaraciones a la cadena de televisión CBS.
"Llega
un determinado punto en el que la Casa Blanca tiene que decir:
'Oye hay algunas cosas confidenciales que no vamos a compartir
con el Congreso' al igual que hay ciertas cosas confidenciales
en el Congreso que no compartiremos con la Casa Blanca",
señaló Hatch.
El
despido de los fiscales se produjo a finales del año pasado
y adquirió visos de escándalo al saberse que funcionarios
del Departamento de Justicia y la Casa Blanca planearon con detalle
la salida de los juristas.
La
residencia oficial niega que la decisión tuviese motivaciones
políticas. EFE