El
"Jesusphone", como han dado en llamar algunos "bloggers"
a este teléfono por sus capacidades presuntamente todopoderosas,
ha desatado un furor sin precedentes en Estados Unidos, país
donde ha aterrizado como elefante en cacharrería.
Las
largas colas frente a los establecimientos de Apple el día
de su lanzamiento dejan en pañales las largas esperas por
otros ansiados productos como las consolas de vídeo-juegos
PlayStation y Nintendo o el propio iPod.
Es
lo que podría calificarse de adicción electrónica,
con antecedentes en aparatos como el "teléfono inteligente"
Blackberry que dio lugar al fenómeno conocido como Crackberry
(que se refleja en la web crackberry.com, favorita de los miles
de usuarios dispuestos a dejarse los pulgares en el minúsculo
teclado).
Apple,
una empresa que domina como pocas el arte de enganchar a los usuarios
en una especie de secta, va todavía más allá
con un producto que traslada con pocas fisuras el ordenador portátil
al bolsillo gracias a, entre otras cosas, su gran pantalla, capacidad
de procesamiento de textos e innovadora interfaz.
La
empresa de Cupertino, en el californiano Silicon Valley, no ha
desvelado las cifras de ventas, pero los analistas estiman que
en los primeros tres días se vendieron entre 500.000 y
700.000 unidades del producto, lo que supone unos 250 millones
de dólares.
Por
otra parte, la mayoría de los usuarios se hizo con el modelo
más caro (599 dólares por 8 gigabytes de memoria,
frente al de 499 dólares con capacidad de almacenar 4 gigabytes).
Como
señaló un portavoz de AT&T, la compañía
telefónica que tiene los derechos exclusivos del iPhone
durante los próximos cinco años, "vendimos
más iPhones en el primer fin de semana que en el primer
mes de ventas de cualquier artículo en la historia de AT&T".
La
portavoz de Apple Natalie Kerris señaló, por su
parte, que las tiendas se están abasteciendo de nuevas
unidades a diario.
"La
respuesta al iPhone ha sido increíble", dijo Kerris.
Y
que lo diga. Tan increíble que la compañía
dispone de una herramienta (en la dirección de internet
www.apple.com/retail/iphone) que permite saber, previa introducción
del código postal, las tiendas más cercanas donde
habrá iPhones disponibles al día siguiente.
La
histeria por el producto alcanzó tal magnitud que algunos
compradores se llevaron sus ordenadores portátiles a la
tienda de Apple para dar de alta la cuenta del celular allí
mismo, sin esperar a llegar a casa.
A
diferencia de otros teléfonos, el iPhone se activa online,
en la web iTunes de Apple, lo que ha facilitado que se venda como
rosquillas ya que el usuario no tiene que esperar a que el dependiente
de la tienda active el móvil, un proceso que puede llevar
más de una hora.
A
pesar de que acaba de salir al mercado, la adicción que
podría causar el producto ya centra bitácoras como
psychiatrist-blog.blogspot.com, mientras que algunos comentarios
dan fe de la locura colectiva del fenómeno.
Entre
ellos se encuentran los de Leander Kahney, director de la prestigiosa
revista de tecnología "Wired" y autor de "The
Cult of Mac" (o "El culto al Mac") quien predijo
que "la gente será capaz de vender a sus hijos para
hacerse con el aparato".
Por
su parte John Yewell, columnista del "Monterey County Herald",
en California, señala que sin duda hay en algún
lugar de Estados Unidos un grupo llamado "Adictos Anónimos
a la Tecnología".
"Ahora,
con el nuevo iPhone será mucho más fácil
ignorarnos mutuamente", señala Yewell.
Como
dice el profesor de psicología de la Universidad de Maryland
Kent Norman "la gente será tan dependiente de la conexión
a la información que no serán capaces de vivir sin
ello. Creo que nos enfrentamos a una adicción al iPhone".
Los
que tengan dudas de hasta dónde llega esta histeria no
tienen más que acudir a Google. Una búsqueda del
término iPhone arroja más de 141 millones de resultados,
o sea más que Paris Hilton y Britney Spears combinados:
espeluznante. EFE