Convocado por la Central General de Trabajadores del Perú
(CGTP), el paro nacional que pide una mayor distribución
de la riqueza en el país fue secundado por la mayoría
de los sectores productivos y algunas organizaciones indígenas,
lo que sumió de nuevo al país en el caos.
El Sindicato Único de Trabajadores de la Educación
del Perú (SUTEP), en paro indefinido desde hace una semana,
sufrió la detención de sus principales dirigentes
cuando pretendían marchar a la Presidencia del Consejo
de Ministros en Lima.
La policía detuvo a 72 maestros en la manifestación,
pero, después de liberar a ocho, abrió investigación
contra 64 por los delitos contra la tranquilidad pública
y obstrucción al tránsito.
Entre los detenidos figuran el secretario general del SUTEP, Luis
Muñoz; el dirigente de la Confederación General
de Trabajadores del Perú (CGTP), Mario Huamán, y
las congresistas nacionalistas Hilaria Supa y María Sumire.
Asimismo, la parlamentaria andina Elsa Malpartida y el ex legislador
Javier Diez Canseco del Partido Socialista.
En paralelo a las detenciones, el ministro de Educación,
José Antonio Chang, anunció que el gobierno convocará
a un concurso público en septiembre próximo para
ocupar 25.000 plazas en docencia, de acuerdo con los parámetros
establecidos por la flamante ley de la carrera pública
magisterial.
El SUTEP protesta por la promulgación de la referida ley
que, entre otros puntos, planteó el despido de los maestros
que desaprueben las evaluaciones tres veces consecutivas.
En la andina ciudad de Cerro de Pasco, la policía detuvo
a 68 maestros que bloqueaban la Carretera Central , la principal
vía de acceso al centro del país.
De otro lado, la Confederación Nacional de Instituciones
Empresariales Privadas de Perú (CONFIEP) advirtió
que "la cuantificación de las pérdidas por
bloqueos de vías y destrucción de la propiedad privada
es cada vez mayor".
Aunque no proporcionó cifras, manifestó que se trata
de pérdidas "alarmantes" que "se vienen
registrando en sectores como el turismo y la producción
agropecuaria".
Precisamente, el presidente de la Cámara Nacional de Turismo
(Canatur), Daniel Ratti, alertó que el sector podría
perder hasta 500.000 dólares diarios, informó la
agencia oficial Andina.
"El país recibe cinco millones de dólares diarios
por turismo, y el impacto, si se rebajase sólo un diez
por ciento el número de personas que planean venir al Perú,
sería de medio millón de dólares diarios,
15 millones al mes y en un año 180 millones", detalló
Ratti.
Por su parte, en el suroriental departamento de Puno, donde el
miércoles los manifestantes tomaron el aeropuerto de Juliaca,
más de mil maestros intentaron ingresar a la estación
de trenes y quemaron inmuebles.
En la turística Arequipa los principales accesos fueron
cortados, mientras en Cuzco también se acató el
paro tras la jornada del miércoles, cuando miles de turistas
quedaron varados y sin poder visitar Machu Picchu y otros destinos
como el Valle Sagrado.
El tren que conduce al centro arqueológico volvió
a ser suspendido hoy y probablemente sea reabierto el próximo
lunes, según adelantó la empresa Orient Express,
que administra el servicio ferroviario.
Mientras las protestas amenazan con radicalizarse, el gobierno
guardó hoy silencio, después de que el presidente
Alan García calificara en la víspera de "radicales,
suicidas y locos" a los manifestantes, especialmente a los
de Puno.
Los altercados han dejado hasta el momento tres personas muertas
en diferentes puntos del país, además de siete heridos
de bala en la selvática ciudad de Satipo.