Asimismo,
la agencia meteorológica japonesa emitió una alerta
de tsunami, las olas gigantes que a menudo siguen a los temblores
telúricos, para el área de la isla de Sado en el
mar del Japón, aunque la desactivó poco después.
El
seísmo, con epicentro a 10 kilómetros de profundidad
bajo el lecho marino, se produjo a las 10.13 hora local (01.13
GMT) y causó decenas de heridos y el derrumbe de varias
viviendas en la localidad de Kashiwazaki, provincia de Niigata.
El
temblor provocó además un incendio en el reactor
número 3 de la central nuclear Kashiwazaki-Kariwa de la
compañía Tokyo Electric Power, aunque el fuego está
casi controlado, según la policía de la provincia
y no hay peligro de fugas radiactivas.
El
terremoto también alteró los servicios de transporte
en el área, con cortes de energía para el tren bala
japonés, Shinkansen, y el cierre temporal del aeropuerto
provincial para que los técnicos comprobasen los daños
sufridos en la pista de aterrizaje, aunque las comunicaciones
funcionan ya con normalidad, según Kyodo.
El
movimiento telúrico, de magnitud 6 en la escala japonesa
de 7 en las ciudades de Kashiwazaki y Kariwa, se pudo sentir en
Tokio aunque con menor intensidad y fue seguido por una réplica
que alcanzó los 4,2 grados en la escala abierta de Ritcher,
a las 10.34 (01.34 GMT).
Japón
se encuentra en una de las zonas sísmicas más activas
del mundo y los terremotos de gran magnitud son relativamente
frecuentes, si bien no suelen provocar daños debido a que
las construcciones del país están preparadas para
los temblores.
El
sismo más grave ocurrido en Japón en años
recientes se registró en Kobe (oeste del país) el
17 de enero de 1995 con una magnitud de 7,3 grados en la escala
de Richter y causó más de 6.000 muertos. EFE