Tegucigalpa
- La política de la chequera abierta que ha implementado
la actual administración del presidente Manuel Zelaya comenzó
a tener su efecto en los precios del mercado y con ello en la
inflación que reporta el Banco Central de Honduras, aunque
la misma busca ser matizada por los dirigentes de la institución
bancaria.
En los primeros seis meses del presente año la inflación
llegó al 3.7%, superando la logrado en otros años
en esta misma época.
El hecho que la inflación comience a despuntar debería
alertar al equipo económico, pero como el mismo es disfuncional
y no orgánico, ya que no existe cohesión o unidad
de acción entre la secretaría de Finanzas, el Banco
Central y el ministerio de la Presidencia,
para no mencionar a la secretaría de Industria y Comercio,
que es el principal lunar negro de la actual administración.
La política del gasto fácil ya empieza a deteriorar
las finanzas públicas y ahora la administración
habla que se cerrará el déficit fiscal con un nivel
mayor al 2.5 del producto interno bruto logrado el año
pasado.
Ficción
La actual administración ha basado su campaña de
logros en afirmar que uno de sus principales éxitos es
que en su gestión se han reportado los índices inflacionarios
más bajos, aunque no precisan de ocultar que buena parte
de la tasa actual tiene bases débiles, ya que no está
fundamentada en datos macroeconómicos sanos.

La
inflación reportada no revela que variables cruciales como
energía, en su variable de electricidad y combustibles,
se encuentran distorsionadas debido a la política de subsidios
que aplica Zelaya y su equipo gubernamental.
Los precios de los combustibles se encuentran congelados desde
el año pasado y no guardan relación con los costos
internacionales, lo que provoca una represa en su estructura de
costos internos y que cuando sean liberados provocará un
alza sin control que impactará en los precios al consumidor.
Asimismo, las tarifas de electricidad se encuentran represadas
desde hace años, otro factor distorsionador en los costos
de este servicio y que el gobierno no podrá sostenerlos
en forma prolongada. Cuando los mismos sean ajustados a los valores
de mercado, sea por una crisis de la empresa proveedora como la
ENEE o porque en negociaciones con organismos internacionales
pidan como condición un ajuste de tarifas.
Los dos puntos anteriores representan una Espada de Damocles,
ya que los subsidios han maniatado que los precios no suban más,
pero también han provocado una distorsión en los
precios reales, así como castigan las finanzas públicas
al desviar recursos a estos servicios y no enfocarlos a combatir
la pobreza en los sectores que realmente la padecen.
El mismo gobierno carece de una estrategia para salir de la actual
encrucijada, ya que no quiere elevar la inflación, pero
sus técnicos saben que no podrán mantener por siempre
la política de precios y tarifas controladas y subsidiadas.
Otro elemento que ha favorecido es la tasa cambiaria que no se
ha movido por más de un año, así como que
el precio del dinero se ha reducido vía bajas tasas de
interés, pero que esta variable se mantiene en la cuerda
floja, ya que el gasto fácil del gobierno puede presionar
al alza las tasas bancarias.
Los pobres más golpeados
A pesar de la política de subsidios en el tema de energía,
los factores que más afectan a los pobres son los que tienen
las variables más altas en el Índice de Precios
al Consumidor, como son la alimentación, electricidad,
gas y Otros Combustibles, de acuerdo al reporte del Banco Central
sobre la inflación en junio.

Los dos puntos, que en la jerga de los técnicos se conoce
como inflación subyacente y en los países industrializados
lo consideran vital, en Honduras es uno de los puntos más
sensibles debido al extendido nivel de pobreza que afecta a la
población.
La alimentación contribuyó al alza inflacionaria
de junio con un 37 %, a causa de los aumentos en artículos
básicos como tortilla, fríjol, carne de pollo, leche
en polvo, así como frutas y verduras.
Mientras el componente de Electricidad, gas, Otros Combustibles,
agua y alojamiento aportaron el 18.5 % al porcentaje de inflación
de junio, que fue del o.4%.
Asimismo, por zonas también se refleja el golpe a los pobre,
ya que las zonas de oriente y central son las que reportan los
índices más altos con 1.1% para Juticalpa y Danlí,
0.7 para la central, menos la zona metropolitana.