"Pero
(Maradona) 'se voló' con la plata", declaró
Gómez en una entrevista a la revista "Semana",
de Bogotá, que la divulgó por internet poco después
de que el presunto narcotraficante fuera entregado a alguaciles
estadounidenses en el aeropuerto militar de la capital colombiana.
Gómez,
más conocido con el alias de "Rasguño"
y detenido en La Habana el 9 de julio de 2004, agregó que
el ex astro del fútbol fue una de las personalidades a
las que él y su familia recurrieron para conseguir que
el Gobierno cubano lo deportara a Colombia.
El
colombiano era entonces uno de los doce narcotraficantes de este
país andino más buscado por las autoridades locales
y las estadounidenses, que ofrecían hasta cinco millones
de dólares (3,6 millones de euros) por informes que permitieran
capturarlo.
"Cuando
uno tiene sobre su cabeza una recompensa de cinco millones de
dólares, uno no puede tener un amigo que tenga menos de
esa plata" porque sino siempre se estaría preguntando
si lo entregaría, dijo Gómez, quien hizo las declaraciones
en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita
(nordeste), donde estuvo recluido desde febrero pasado, cuando
fue deportado de Cuba.
"Rasguño"
dijo que viajó a Cuba para ser tratado de la columna, tras
un viaje de ocho meses por México -donde estuvo dos veces
durante en este periodo, Argentina, Brasil y Venezuela.
"Colombia
me pidió en extradición once veces y nunca le contestaron",
recordó Gómez, y apuntó que "mi familia
ya desesperada buscó a Gabriel García Márquez.
Ellos le explicarán lo del Nobel".
En
estas gestiones, agregó, también le ayudó
"mucho" Wílber Varela, un capo fugitivo, "mandando
gente de la izquierda a ver qué podían hacer por
mí en Cuba. Y hablaron constantemente con la gente del
ELN (guerrilla Ejército de Liberación Nacional),
siempre por razones humanitarias. También se buscó
a Diego Armando Maradona, a quien le dimos 50.000 dólares,
pero 'se voló' con la plata".
Gómez
explicó que viajó a Cuba de paso a "Europa
a las olimpíadas", con pasaportes que le costaban
500 dólares en Ciudad de México, y confirmó
que sus operaciones de narcotráfico tenían como
destinatario al mexicano fallecido Amado Carrillo, conocido como
"El Señor de los Cielos" y a quien consideró
como el "más grande (capo)" de ese país.
Carrillo
le regaló en algún momento "un fusil con baño
de oro", que el colombiano tenía como su tesoro "más
preciado" y que entregó a la justicia de su país
junto a un "automóvil Ferrari que jamás manejé
y un cuadro del pintor flamenco Pedro Pablo Rubens que compré
en 1991 por siete millones de dólares".
El
presunto narcotraficante confesó, no obstante, que lo más
excéntrico que adquirió fue "un caballo que
me costó un millón de dólares y se me murió
de un cólico a la semana".
Gómez
declaró a la revista que se iba "tranquilo y contento"
a Estados Unidos, que le reclamaba tras haber sido procesado por
narcotráfico y lavado de activos en tribunales de Washington
y Nueva York, con las que intentará "un arreglo por
encima de todo".
El
colombiano anticipó que allí también se propone
ayudar a esclarecer el asesinato del ex candidato presidencial
colombiano Álvaro Gómez, tiroteado en Bogotá
en 1995 por orden de un narcotraficante que quiso tender una cortina
de humo sobre el llamado "Proceso 8.000", de financiación
de campañas electorales por el desaparecido cártel
de la cocaína de Cali.