La fiesta sandinista, encabezada por el mandatario nicaragüense,
Daniel Ortega, se desarrolla con una multitudinaria concentración
en la Plaza de la Fe Juan Pablo II, una explanada ubicada a orillas
del lago de Managua, en la periferia norte de esa capital.
El Frente Sandinista de Liberación Nacional
(FSLN) derrocó por la fuerza de las armas al presidente
Anastasio Somoza Debayle el 19 de julio de 1979, y tras gobernar
entre ese año y 1990, perdieron el poder en unas elecciones
celebradas el 25 de febrero de 1990 en las que resultó
ganadora Violeta Chamorro.
Ortega, que regresó al poder el 10 de enero
pasado, en un segundo mandato de cinco años, encabeza la
fiesta sandinista esta vez desde el poder, luego de 16 años
de hacerlo en la oposición.
Para este acto, el primero de su segundo mandato,
que ya cumple seis meses, ya se encuentran en Managua sus homólogos
Chávez, Torrijos, Zelaya, y otras personalidades latinoamericanas.
También esta invitado el presidente de
Bolivia, Evo Morales.
Ortega conmemora el 28 aniversario de la revolución
que puso fin a la dictadura de la familia somocista (1937-1979),
sin seis de los nueve "comandantes" de la "dirección
histórica" del FSLN, ya que tres de ellos ahora hacen
oposición al gobierno y celebraron su acto en Masaya.
Los "comandantes" Henry Ruiz, Luis Carrión
y Víctor Tirado forman hoy el Movimiento Renovador Sandinista
(MRS), un partido fundado en 1995 por el ex vicepresidente y escritor
Sergio Ramírez Mercado, que alejado de la vida partidaria,
también es un crítico de Ortega.
En la plaza de Masaya destacaron dos mantas, una
con la leyenda "Yo nací en una dictadura y no quiero
morir en otra", y otra con "a todo dictador se le llega
su 17 de Julio", esta última en alusión a la
fecha de la huida del presidente Anastasio Somoza.
Los disidentes sandinistas y la oposición
acusan de "totalitario" a Ortega y de centralizar el
poder con su familia.
El embajador de Estados Unidos en Managua, Paul
Trivelli, se sumó a ese coro y afirmó que el presidente
ha cambiado su estilo de gobernar y centralizó el poder.
"Obviamente (Ortega) ha cambiado su estilo
de gobierno, ha centralizado el poder y hay grandes nexos entre
el partido y el gobierno, eso son los hechos", declaró
en la víspera el diplomático estadounidense, país
que se enfrentó a los sandinistas durante los años
80.
Mientras, una veintena de organismos de la sociedad
civil del país han demandado a diputados de la oposición
que impulsen una ley para derogar los Concejos del Poder Ciudadano,
que califican de corte partidista sandinista y cuyo objetivo "es
manipular y controlar a la ciudadanía".
Esos Consejos crearán un "caos",
ha dicho por su lado el alcalde de Managua, el sandinista Dionisio
Marenco, quien ha aconsejado a su correligionario Ortega a ampliarlos
a otros sectores no sandinistas.
Los Consejos serán instalados oficialmente
el 14 de septiembre próximo llamados "Gabinete Nacional",
integrado por el presidente, los ministros de Estado y delegados,
para acordar en esa fecha, 151 aniversario de la Batalla de San
Jacinto, políticas públicas del país.
El presidente, por su lado, ha dicho que las decisiones
que adopten estos Consejos deben ser acatadas en el parlamento
y por los ministros de Estado.
Ortega también celebra el 28 aniversario
de la revolución con una severa crisis energética,
que provoca apagones de hasta doce horas diarias, y resiente la
población.
A su favor se destaca la disposición del
gobierno de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional
(FMI), la estabilidad macroeconómica del país, así
como el programa de educación gratuita y alfabetización
que promueven los sandinistas.
Resalta también como positivo la voluntaria
reducción salarial de altos funcionarios del Ejecutivo,
incluido el presidente.
Más
de 2.000 policías trabajan para garantizar la seguridad
durante la celebración sandinista, en la que Ortega será
el principal orador. EFE