Denuncian asesinato de 679 jóvenes en administración Zelaya
 

20 de julio de 2007

  • Cifras solo son comparables a las de las “guerras civiles”, según experto español

Tegucigalpa – La organización humanitaria Casa Alianza denunció hoy que 679 jóvenes menores de 23 años han sido asesinados en Honduras en lo que va del Gobierno del presidente, Manuel Zelaya, quien asumió el poder el 27 de enero de 2006.

Según el informe, 80 de los casos se registraron en los meses de mayo y junio.

Casa Alianza dijo que –según sus registros- 3.674 jóvenes han fallecido en condiciones violentas en el país desde enero de 1998, cuando comenzaron a llevar un registro minucioso de estas muertes.

Apuntaron que 1.019 casos se registraron en el gobierno del liberal Carlos Flores (1998-2001) y 1.976 en el gobierno del nacionalista Ricardo Maduro (2002-2005).

Indicaron también que el 34 por ciento de las víctimas (1.255 casos) eran jóvenes menores de 17 años de edad, y el 66 por ciento restante (2.419) hombres y mujeres de entre 18 y 23 años de edad.

La mayoría de los jóvenes fueron muertos con armas de fuego.

El informe se hace público en momentos en los que analistas y la prensa internacional señalan a Honduras junto a El Salvador y Guatemala, como los tres países más violentos de América Latina.

Un nota de prensa publicada en diario El País de España cita al experto español en temas de género y violencia, Enrique Gomaríz, diciendo que las cifras solo son comparables a las de las “guerras civiles”.

Casa Alianza dijo en su informe que en un principio, las víctimas eran personas “cuyas condiciones particulares eran de riesgo y/o vulnerabilidad social”, es decir “niñez en situación de calle, adolescentes pertenecientes a maras o pandillas y otros que habían sido sometidos al sistema de justicia o que poseían antecedentes de infracción a la ley”.

Pero “también podemos afirmar que muchos de los casos se siguen sucediendo con víctimas que se encuentran en el lugar y en el momento equivocado, como es el caso de jóvenes estudiantes, jornaleros que han sido ejecutados y encontrados sus cuerpos en lugares descampados…”, agregó.

El informe señaló que la vorágine de violencia que azota a Honduras es alimentada por factores como la proliferación de armas, el limitado control sobre ellas, la impunidad al no llevar a los tribunales a los responsables de estos crímenes y la ausencia casi total de políticas de protección social hacia los sectores más vulnerables de la niñez, juventud y adolescencia.

Asimismo recomienda que las instituciones estatales responsables de la prevención, investigación, persecución y sanción de estos crímenes establezcan y dinamicen estrategias urgentes y al más corto plazo para la atención de este grave problema.

“Es necesario y preciso que las más altas autoridades del país, manifiesten su oposición y repudio a las ejecuciones sistemáticas de niños, niñas y jóvenes en Honduras”, dice el informe.

También es impostergable que se realicen acciones conducentes al desarme de la población y sobre todo que se aplique la Ley de Portación de Armas, con el propósito de minimizar la incidencia, y que se diseñen e implementen políticas de protección social dirigidas a la niñez, adolescencia y juventud y que las mismas garanticen el pleno goce de sus derechos fundamentales, añade.

 
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