El bus se partió en dos, pero no hubo muertos

21 de julio de 2007
Redacción Proceso Digital

  • Loco del volante estuvo a punto de causar una nueva tragedia en la capital

Tegucigalpa - Al menos unas ocho personas se salvaron de milagro, aunque resultaron con heridas graves y otras leves, luego que la unidad del transporte urbano en la que se conducían se precipitó en el puente Guacerique en Comayagüela y cayó en las turbias aguas del río del mismo nombre.

El hecho ocurrió al filo de las once de la mañana en las cercanías del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y el Parque El Soldado, en el Obelisco, cuando el conductor del pesado automotor peleaba línea con otra unidad del transporte y pegó en el barandal del puente y se precipitó al vació a casi 20 metros de altura, informó la policía.

El bus, que cubre la ruta La Popular-Lomas, cayó pesadamente en una base de cemento que está precisamente a la orilla del río Guacerique, luego se partió en dos, quedando una parte del chasis y la carrocería en la tierra y la otra a nivel del agua. Los heridos fueron auxiliados inmediatamente y trasladados al hospital Escuela.


El bus quedó destruido casi por completo  
El accidente pudo dejar muchas víctimas mortales, pero afortunadamente en ese momento el automotor solo llevaba ocho pasajeros, de lo contrario en este momento se estaría hablando de una tragedia, señalaron las autoridades policiales que llegaron al lugar para tomar datos del accidente y proceder contra los responsables.

Los heridos fueron identificados como Sara Ortez de 22 años, Geovany Rodríguez, Walleska Irías, María Reyes de seis años, Katy Reyes de 13 años, José Espinal de 15 años, Elia Reyes Mondragón de 42 y Daniela Estrada de 16 años.

El bus era conducido por el motorista Marvin Alexander Montes, quien salvó la vida, pero huyó del sitio antes que llegaran las autoridades policiales, no obstante, el cobrador de la unidad que responde al nombre de Edgardo Alonso López Ilovares, fue detenido cuando huía río arriba del lugar del accidente.

En horas del tarde, el loco del volante todavía era buscado por agentes de la Dirección General de Investigación Criminal (DGIC) para deducirle las responsabilidades del caso.

Carlos Cordero, comandante del Cuerpo de Bomberos, dijo que gracias a Dios no hubo muertos, solo personas con politraumatismos, golpes en la columna vertebral y en la cabeza y rasguños de menor consideración, pero afortunadamente se encuentran fuera de peligro en el hospital escuela.

Indicó que uno de los dos niños que viajaban en la unidad junto a su madre, resultó con una profunda herida en la cabeza, pero se recupera satisfactoriamente en el citado centro asistencial. Su madre y su hermano también se encuentran fuera de peligro y recuperándose de los golpes.

Los pasajeros se salvaron de milagro

El portavoz de la DGIC , Aníbal Baca, dijo que se están haciendo todas las averiguaciones del caso para dar con el paradero del motorista y ponerlo a la orden de los tribunales de justicia de la capital. De comprobarse su responsabilidad podría ser enviado a la Penitenciaría Nacional.

 
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