"Ésta
es la victoria de los principios. Los principios del pueblo indio",
proclamó una risueña Patil haciendo el gesto de
la victoria con los dedos, en un discurso retransmitido en directo
por el canal NDTV.
La
nueva presidenta, que asume un cargo más bien ceremonial
pero de fuerte carga simbólica, ha obtenido 2.931 votos,
frente a los 1.449 de Shekhawat, el candidato de la oposición,
aunque por puntos Patil se impuso por más de 300.000 a
su rival.
El
alambicado sistema electoral presidencial indio, formado por 5.000
legisladores y cerrado al resto de la ciudadanía india,
usa el mecanismo de voto único transferible, con el cual
cada elector tiene la opción de votar por más de
un candidato, pero estableciendo un orden de preferencia.
El
voto secreto de cada elector -776 diputados nacionales y 4.120
regionales- tiene un peso ponderado en función de la representatividad
del escaño que cada uno ostenta, con una suma total de
1.098.000 puntos.
"El
voto a favor de Patil es un voto contra las políticas divisorias",
opinó el primer ministro indio, Manmohan Singh, lanzando
un dardo contra los partidos de la oposición.
La
presidenta del gobernante Partido del Congreso, Sonia Gandhi,
destacó, por su parte, que "es un gran momento para
las mujeres, porque es la primera vez que tenemos a una mujer
como presidenta".
A
medida que avanzaba el recuento de votos, una multitud celebraba
la victoria de Patil en su localidad natal, Nadgaon, en el estado
de Maharashtra, mientras que los simpatizantes del Congreso repartían
caramelos, bailaban y jaleaban a la nueva presidenta en las ciudades
más importantes del país.
La
discreción de Patil contrasta con la popularidad del jefe
de Estado saliente, el musulmán Abdul Kalam, un científico
nuclear de larga melena blanca que renunció a presentar
su candidatura tras no recibir el apoyo de los partidos en el
Gobierno y de la oposición.
Los
comicios se han caracterizado por la ruptura del tradicional consenso
entre los principales partidos y por las acusaciones de corrupción
contra Patil.
Tras
un punto muerto en que se barajaron los nombres del ministro del
Interior, Shivraj Patil, y del titular de Exteriroes, Pranab Mukherjee,
el Congreso propuso a sus socios de Gobierno la candidatura de
Patil.
Patil,
de 72 años, se convierte así en una de las mujeres
más poderosas de la India, junto a Sonia Gandhi y la jefa
de Gobierno del estado de Uttar -el más poblado del país-,
la líder "intocable" Mayawati, cuyo partido ha
apoyado a la candidata gubernamental.
Gandhi
agradeció explícitamente a Mayawati el apoyo de
su partido a Patil, en el primer guiño entre ambas líderes
antes de los comicios generales de 2009, donde el voto de los
"intocables" podría ser determinante para formar
Gobierno.
En
clave política, el ascenso a la jefatura de Estado de Patil
da aún más poder a Sonia Gandhi, con la que la nueva
presidenta mantiene una estrecha amistad.
Gandhi
renunció a ocupar encabezar el Gobierno por las críticas
a su origen italiano tras su victoria en las elecciones de 2004,
y colocó en su lugar al actual primer ministro, Manmohan
Singh.
Patil
se consolidará oficialmente como la decimotercera jefa
de Estado de la India el próximo miércoles, cuando
entrará a vivir por fin en el palacio presidencial, el
fastuoso "Rashtrapati Bhavan". EFE