Los individuos habían movido paneles del techo y hurgado entre
los archiveros, habían instalado cámaras y equipo electrónico
de rastreo. Los cinco espías resultaron estar relacionados con
la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
En ese entonces el presidente Richard Nixon, abanderado por los republicanos
para las elecciones próximas a realizarse, parecía tener
una ventaja sobre el candidato demócrata.
Más tarde el director nacional de los demócratas Lawrence
F. O'Brien, denunció que el asalto era un "descarado acto
de espionaje político" y demandó al Comité
para la Reelección del Presidente (CRP) por un millón
de dólares. Cuando Nixon fue cuestionado sobre las acciones de
espionaje negó que él estuviera involucrado.
A pesar de que Richard Nixon obtuvo la victoria en las elecciones
de noviembre, pocos meses después James McCord, su asesor de
finanzas, admitió ser uno de los asaltantes y bajo la presión
del juez de distrito John Sirica, confesó en marzo de 1973 que
John Dean, asesor político de Nixon; y Teb Magruder, ex subdirector
del CRP, tenían conocimiento previo del robo.
Más tarde Dean reveló los nombres de los involucrados
que laboraban en la Casa Blanca, entre los que estaban H.R. Haldeman,
jefe de Personal de la Casa Blanca, y John D. Ehrlichman, asesor de
Asuntos Internos. Además declaró que Nixon mintió
al país acerca de su propio papel en el caso y lo acusó
de ser testigo del encubrimiento por lo menos desde el 15 de septiembre
de 1972.
Mientras tanto, el caso fue cubierto por dos reporteros del Washington
Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, quienes investigaron el caso y
acusaron al presidente de obstrucción de la justicia. Ellos estuvieron
relacionados con un informante que les reveló algunos datos importantes
sobre el caso y que es conocido como Garganta Profunda.
Finalmente los investigadores del Senado descubrieron que Nixon instaló
una grabadora en la sala oval de la Casa Blanca, con lo que fueron descubiertas
varias cintas incriminatorias. El Comité Judicial acusó
al presidente de obstrucción de justicia, abuso de poderes presidenciales
e intento de impedir el mismo proceso de inculpación.
Antes de ser juzgado frente al Congreso, Nixon renunció el
8 de agosto de 1974.