El senador
Hormando Vaca Diez, presidente del cuerpo legislativo, declaró
que no existen las condiciones para que se reúna el parlamento
para aceptar o rechazar la dimisión de Mesa.
Dijo
que, por lo tanto, no convocaría a los legisladores mientras
no haya garantías para que sesionen sin presiones.
"No
me siento en condiciones de decidir el momento de la instalación
del Congreso", declaró luego de conocer la dimisión
de Mesa.
Según
la legislación boliviana, Vaca Diez debe asumir la presidencia
de la República en su calidad de jefe del Congreso, si es
que se acepta la renuncia de Mesa.
Pero
en meses pasados el titular del parlamento ha sido rechazado en
varias ocasiones por casi todos los sectores como posible mandatario
de Bolivia.
El
diputado y líder indígena Evo Morales incluso denunció
hace unos días que Vaca Diez tenía ambiciones presidenciales
y estaba conspirando para perpetrar un golpe de Estado civil-militar.
Convulsión
social
La
dimisión de Mesa, el lunes, no ha logrado aplacar la convulsión
social que comenzó hace tres semanas por una disputa acerca
de si debe tener preeminencia una asamblea constituyente o un movimiento
autonómico regional.
Mesa
renunció el mismo día en el que se desarrolló
la mayor protesta desde que asumió el poder.
En
su discurso de renuncia, Mesa enfatizó que continúa
siendo presidente mientras no se reúna el Congreso y aseguró
que no habrá ningún vacío de poder.
"Esto
es muy importante: mi responsabilidad termina el día en que
el Congreso Nacional toma la decisión. Por lo tanto, quiero
que sepan que no estoy dejando mi responsabilidad, estoy aquí
y estaré aquí", dijo.
La
iglesia católica, que estaba mediando en un diálogo
entre los sectores en conflicto, manifestó que seguiría
auspiciando las negociaciones.
Éstas
no han tenido mucho éxito desde que comenzaron el pasado
sábado, y los cortes de ruta y manifestaciones callejeras
protagonizadas principalmente por indígenas aymaras y quechuas
han acentuado.
Movimiento
autonomista
Por
otra parte, líderes empresariales del movimiento autonomista
de la próspera ciudad de Santa Cruz, al este de Bolivia,
declararon una emergencia en su región para resistir a las
manifestaciones del occidente andino e indígena de Bolivia.
Vaca
Diez es el primero en la línea de sucesión.
Luego
de la renuncia de Mesa, la mayoría de los líderes
de las protestas han dicho que no levantarán sus presiones.
Sin
embargo, el diputado Morales ha garantizado las sesiones del Congreso
para discutir la dimisión presidencial.
Mesa
ya había renunciado a la presidencia en marzo, como una maniobra
para obtener apoyo popular y parlamentario contra las protestas
que anunciaba el diputado Morales.
En
esa ocasión, el parlamento rechazó su dimisión
y el mandatario continuó en su cargo.
Las
principales ciudades de Bolivia, incluida La Paz, están aisladas
por los cortes de ruta y en ellas comienzan a escasear los alimentos,
mientras se paralizan por la falta total de combustible para vehículos.
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