El
informe de la comisión investigadora de la crisis del Ministerio
Público establece dar amplias facultades y pleno apoyo para que
las nuevas autoridades realicen inmediatamente una reingeniería
total a todos los niveles del Ministerio Público, procurando establecer
el orden.
Además, proponen realizar reformas a la Ley del Ministerio Público
para lograr una norma que garantice el orden y el respeto a la jerarquía,
que prohíba dar información de los casos que se manejan,
que se evite el protagonismo y exhibicionismo y que se fortalezca la prudencia
y el respeto.
Señala que se ha deteriorado la autoridad del fiscal general privando
el irrespeto hacia el titular de la institución y el desconocimiento
absoluto de las elementales reglas de cortesía. Igual ocurre con
el fiscal adjunto.
El documento señala que la imagen de las máximas autoridades
y su solvencia moral ha sido fuertemente lesionada por las denuncias de
supuestos actos de corrupción que se originan por los mismos empleados.
"Entonces hay ambiente de irrespeto, arbitrariedad y anarquía
que condujo a la ingobernabilidad de la institución".
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