Por
Sandra Castillo
Proceso Digital
Tegucigalpa.
La despedida fue más que emotiva, las lágrimas comenzaron
a rodar cuando los altavoces del aeropuerto hicieron el llamado
para abordar el avión que los llevará al otro lado
del mundo, a una tierra lejana y convulsionada por la guerra contra
la ocupación estadounidense.
La
madrugada de hoy, 12 valerosos compatriotas se fundieron en abrazos
con sus parientes y elevaron plegarias por el feliz retorno de Irak,
tierra a la que viajan contratados por la empresa estadounidense
Your Solutions Inc para prestar servicios de seguridad privada.
Este
grupo de hondureños decidió dejar su terruño
y familia para embarcarse hacia el “sueño iraquí”.
Aunque la misión es peligrosa, estos doce hombres prefirieron
arriesgar sus vidas por conseguir unos dólares más
y mejorar la vida de sus mujeres e hijos.
Este
es el segundo contingente de compatriotas que viaja a Irak a prestar
servicios de seguridad privada a lugares sensibles de la capital
iraquí y a importantes ciudadanos de aquella nación.
El primer grupo, también de 12 hombres, viajó a mediados
de julio a aquella nación.
Su
destino será la capital de Irak, Bagdad y para llegar a esta
lejana ciudad ubicada al otro lado del mundo, tendrán que
hacer un largo recorrido, pasando por El Salvador, México,
Holanda, Jordania, terminado su travesía dos días
después.
Ilusionados
Aparte del temor y la ilusión, los acompaña un equipaje
conformado por mochilas, botas y anteojos especiales para el desierto;
uniformes, camisetas, sombreros, gorras, chumpas, calcetas y un
colchón inflable para dormir, artículos proporcionados
por la compañía Your Solutions.
Algunos
de ellos no conocen el monto exacto que devengaran, el puesto especifico
que desempeñaran y la ciudad hacía donde se dirigen,
pero todos están preparados psicológicamente y se
muestran optimistas ante el peligroso reto que enfrentan.
“Este
viaje es una buena oportunidad para hacer dinero, aparte podemos
conocer ese país y desarrollarnos como grupo; creo que Honduras
necesita participar en algo tan importante como es la reconstrucción
de una nación dañada por la guerra” manifestó
José Pereira.
“El
sueldo exacto todavía no lo conozco, pero al parecer
será arriba de los mil dólares mensuales, estamos
conscientes del peligro que corremos, pero la necesidad es
grande” declaró Pereira, un joven estudiante
de ingeniería industrial que decidió embarcarse
en esta peligrosa aventura. |

Varios
parientes madrugaron al aeropuerto a despedir a sus parientes.
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Por
su lado, Fernando Mendoza, no sabe exactamente el cargo específico
que desempeñara y pese a que está conciente del riesgo
que corre, asegura que le gusta el empleo, los retos y la remuneración,
ya que esta es una buena oportunidad para poder darles una mejor
vida a su familia.
A
pesar de que sus tres hijos le rogaron hasta último minuto
que no se fuera, Héctor Orlando Cruz asume este peligroso
reto por necesidad pues en Honduras no hay trabajo y el deseo de
brindarles una mejor educación, lo impulsa a buscar oportunidades
en otro país, aunque estas impliquen inseguridades.
Mentalizados
para lo peor
Fausto Sánchez, casado, con tres hijos aunque no sabe la
ciudad donde se desempeñará parte con el deseo de
mejorar la vida de su familia y asegura estar conciente del peligro
que corre pero se considera preparado para enfrentar dicho reto.,
“hay que mentalizarse para la misión”.

Esposas
e hijos lloraron al despedirse de sus seres queridos.
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Los
catrachos fueron despedidos por sus familiares en el aeropuerto
Toncontín y no pudieron ocultar la tristeza y preocupación
que les ocasiona la partida de sus seres queridos a esa peligrosa
nación del Medio Oriente.
Siento
tristeza y preocupación, pero la falta de trabajo en
el país hace que mi esposo, aunque no quiera tenga
que irse a buscar oportunidades a otro lado, manifestó
Verónica Zúñiga , esposa de uno de los
hondureños expedicionarios. |
Si
el gobierno pudiera generar más empleo la gente no tuviera
que estar emigrando a otros países, dijo la hermana de uno
de los viajantes, tras asegurar que tiene su fe puesta en Dios que
a su hermano no le pasará nada.
Están
preparados
Benjamín Canales, gerente de empresa contratista, declaró
que el trabajo que desarrollaran será de guardias de seguridad
y devengarán un salario entre 990 y mil 500 dólares,
gozando de todos los derechos laborales, entre ellos, una póliza
de seguro de vida, por la zona tan peligrosa a la que viajan.
Aseguró
que el principal factor que insta a que los hondureños quieran
partir a Irak es el alto índice de desempleo, lo que provoca
una situación económica deplorable en Honduras.
Declaró
que como parte de su primer contrato tiene el compromiso de enviar
36 hondureños a Irak, doce de los cuales ya se encuentran
trabajando bajo un desempeño óptimo, albergados en
buenas instalaciones y hasta el momento sin ningún inconveniente.
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