Reportaje Especial


Caen ocho policías “narcos”

Tegucigalpa. Una banda conformada por policías activos que están ligados con el narcotráfico fue desarticulada la mañana de ayer, lunes, tras una histórica decisión de la Oficina de Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad de allanar una posta de la colonia San Miguel al oriente de la capital.

La sorpresiva operación fue ejecutada alrededor de las 10:30 de la mañana en la Tercera Estación Policial de la Jefatura Metropolitana en la colonia San Miguel, con la participación de elementos de la Dirección General de Investigación Criminal (DGIC) y detectives de Asuntos Internos de la Policía Nacional.

En el acto cayeron siete agentes de la Policía Preventiva y uno de la DGIC, quienes eran investigados por tener vínculos directos con una banda de narcotraficantes que operaba en la colonia 30 de Noviembre, cuya cabecilla era una señora de nombre Teresa, más conocida en la zona como “Mama Tere” y que fue desarticulada el sábado.

Seis policías uniformados fueron aprehendidos en la posta de La San Miguel y otro en la Primera Estación Policial del barrio El Edén, mientras que el agente de la DGIC fue arrestado en las instalaciones de este cuerpo policial.
Los policías detenidos son, Alejandro García López, Donadín Omar Rodríguez, Rubén Arnulfo Ortiz Ortiz, Santos Lucio Ramírez, Reyenel Vargas, Roger Yamil Cruz, Olman Fonseca y Wilson Torres, alias “El Chino”, este último es agente de la DGIC.

Un oficial de policía confirmó que entre los capturados figuran operadores y motoristas de tres patrullas asignadas a la posta, quienes son cómplices de los narcotraficantes que operan en la zona, según los resultados de una serie de investigaciones.

ESPECTACULAR CAPTURA
Cuando un equipo de la DGIC partió de las instalaciones ubicadas en el barrio Villa Adela, parecía que se dirigían a un operativo normal para capturar a delincuentes comunes, sin embargo, al arribar a la Estación Policial rodearon el área en forma espectacular y cerraron el paso de los autos como si se trataba de un cateo en una casa particular.

Agentes con identificación de la DGIC que cubrían sus rostros cubiertos con gorros pasamontañas, así como detectives vestidos de civil de Asuntos Internos acordonaron el área, mientras que funcionarios de esa unidad que investiga a los policías ingresaron a la instalación policial.

Varios elementos de Asuntos Internos y de la DGIC permanecieron varios minutos adentro de la posta, en donde detuvieron a los agentes sospechosos que estaban en el local y procedieron a llamar a otros que se desplazaban por las calles en sus labores normales.

Minutos más tarde salieron los seis policías esposados de las manos, custodiados por agentes de investigación y de inmediato los subieron en tres automóviles tipo pick up en los que fueron trasladados a la DGIC para presentarlos al tribunal de justicia que conocerá el caso.

Técnicos de la DGIC se presentaron a realizar una inspección en las patrullas, M1-82, M1-55 y M1-91 en busca de drogas y de otras evidencias que puedan vincular a los encausados en el tráfico de drogas.

El portavoz de la DGIC, Aníbal Baca, confirmó que los ocho policías enfrentarán una acusación por el delito de violación a los derechos de los funcionarios y que será el juez competente el que determinará su culpabilidad o inocencia en el caso que se les vincula.

AGENTES ERAN “OREJAS” DE NARCOS
Una fuente ligada al equipo de investigación del caso reveló que los agentes del orden público operaban como informantes en la banda de “Mama Tere”, pero además, dejaban trabajar libremente a los compinches de la narcotraficante en la venta de drogas en las calles.

La fuente reveló que existen evidencias que una de las patrullas le servía de taxi a doña Teresa para transportarse a ciertos puntos de la capital, supuestamente, a entregar las drogas a los distribuidores denominados “mulas” y a recoger el dinero de las ventas.

Se conoció que existen videos y fotografías en los que aparecen los policías cuando ingresan al negocio de “Mama Tere” a recibir el pago por los servicios prestados, lo que sirvió como prueba contundente para que los juzgados libraran las órdenes de captura en su contra.

Tomado de elheraldo.hn

 
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