Reportaje Especial

 

  • “Los narcocorridos intentan volver normal la narcoactividad y hacen verdaderas apologías de las hazañas de sus protagonistas”

  • En Honduras los narcocorridos tienen una significativa demanda

05 de septiembre de 2005
Por Marlen Perdomo
Proceso Digital


El corrido inspiró el libro de su mismo nombre.
Tegucigalpa - “Patrón de patrones”, “La reina del sur”, “Las Monjitas” o el “Corrido del Padre Amaro”, son entre muchos, los temas musicales que hacen del narcotráfico y, especialmente de los capos de la droga, una especie de “héroes” populares, cuyas historias son contadas al mejor estilo de la narrativa tradicional mexicana, de tal forma que han despertado el interés de grandes figuras literarias como Gabriel García Márquez.

La fiebre de los narcocorridos ha traspasado fronteras y, si bien tienen su origen en México, han invadido el mercado latinoamericano, han llegado a Europa y por supuesto que tienen un nicho pletórico en el sur de Estados Unidos.

Honduras, especialmente, es un mercado creciente de este subgénero musical, según relatos de proveedores callejeros de discos “piratas” y vendedores de casas dedicadas a la comercialización regular de música que operan en Tegucigalpa.

Los narcocorridos, que han sustituido en gran medida las historias épicas de los héroes revolucionarios, de los valientes y vencedores de las guerras, de las historias de amores, desamores y traiciones pasionales y, en fin, de esas vivencias cotidianas cantadas y de sobra conocidas y relacionadas con la vida del común ciudadano.

1.Los corridos
en Honduras
2. Como pan
caliente
3. El poder de los
zares de la droga
4. Los narcotraficantes,
figuras cotidianas

 

 
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