Según
el último boletín del Centro Nacional de Huracanes
(CNH), con sede en Miami, emitido a las 18.00 GMT, se espera que
Rita sufra un leve debilitamiento en las próximas 24 horas,
aunque continúa siendo un huracán "extremadamente
peligroso".
Sus
vientos huracanados ahora se extienden en un radio de unos 140 kilómetros
desde su centro y los vientos con fuerza de tormenta tropical (de
63 a 117 kilómetros por hora) llegan hasta los 295 kilómetros.
Se
pronostica que Rita azote mañana o el sábado la costa
de Texas, como un huracán de categoría cuatro o tres
en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de cinco.
El
huracán se desplaza por la parte central del golfo de México
y tiene en la mirilla a la ciudad tejana de Galveston, sin descartar
al sureste de Luisiana.
En
Houston (Texas), las autopistas de salida de la ciudad se han colapsado
por completo por los más de dos millones de residentes de
las áreas cercanas a la costa tejana que intentan huir de
la furia de Rita hacia ciudades del interior, como San Antonio,
Austin y Dallas.
El
éxodo masivo ha superado todas las expectativas de las autoridades,
que no quieren correr el riesgo de que ocurra una catástrofe
como la de la ciudad de Nueva Orleans (Luisiana) tras la embestida
del huracán Katrina el pasado 29 de agosto.
La
situación en Houston es caótica puesto que los automovilistas,
algunos de los cuales llevan más de 15 horas en la carretera,
están sufriendo de calor, no pueden descansar y tampoco pueden
abandonar las autopistas.
A
esto se suman los refugiados de Nueva Orleans que estaban en Houston
y que ahora deben ser trasladados a otros estados como Arkansas
y Oklahoma.
El
alcalde de Houston, Bill White, reconoció que no existen
vehículos oficiales suficientes para evacuar a todas las
personas de las áreas que pueden ser afectadas por Rita,
por lo que pidió la colaboración de los ciudadanos.
"Debemos
actuar con racionalidad, pero sin caer en el pánico",
declaró White.
En
1983 fue la última vez que Houston sufrió los efectos
de un huracán cuando tocó tierra Alicia, de categoría
tres, y dejó inundado el centro de la ciudad, con un saldo
de 21 personas muertas y pérdidas materiales por 2.000 millones
de dólares.
La
gobernadora de Luisiana, Katleen Blanco, también instó
hoy a los habitantes de toda la costa del estado a que evacúen
sus hogares ante la posibilidad de que puedan verse afectados por
el huracán.
Las
autoridades mexicanas también han emitido alertas de distinto
nivel en varios estados lindantes con el golfo de México,
desde "San Fernando a Matamoros, estado de Tamaulipas, por
efecto de fuertes vientos, y en todo el litoral norte de la península
de Yucatán, por oleaje elevado y vientos fuertes".
Aparte
de Tamaulipas, podrían verse afectados los estados de Coahuila
y Nuevo León, según el Sistema Meteorológico
Nacional (SMN) mexicano.
El
Gobierno federal estadounidense tampoco ha bajado la guardia y,
ante el desastre que resultó la respuesta inicial al huracán
Katrina, el presidente estadounidense, George W. Bush, ya ha declarado
zonas de emergencia los estados de Luisiana y Texas, lo que permite
el desembolso inmediato de fondos para afrontar el posible desastre.
También
declaró a Rita como "incidente de importancia nacional",
lo que posibilita una respuesta federal rápida y de grandes
dimensiones, por encima de las posibilidades de los estados y de
las autoridades locales.
Bush,
quien ha sido duramente criticado por el manejo de la crisis provocada
por Katrina, tiene previsto visitar este fin de semana la zona afectada
por ese huracán, pero debido a la amenaza de Rita puede que
cambie de planes y se dirija a Texas, el estado del que fue gobernador
antes de acceder a la Presidencia del país.
Entretanto,
cientos de trabajadores que se encontraban en las plataformas petrolíferas
del golfo de México ya han sido evacuados y las instalaciones
de las refinerías que se encuentran en Texas ya han establecido
todos los sistemas de seguridad para hacer frente a los efectos
destructivos de Rita.
Se
calcula que el 25 por ciento del total de la producción nacional
de petróleo sale de los plataformas de la Costa del Golfo
de México y los pozos que hay en Texas, por lo que ante la
amenaza se ha encarecido los precios de la gasolina, del gasóleo
y del gas natural, entre otros combustibles.
Antes
de dirigirse hacia el golfo de México, Rita, el noveno ciclón
de la activa temporada atlántica, azotó Bahamas, Cuba
y el extremo sur de Florida. EFE
|