En
diciembre de 2004, los periodistas Carlos Galeas y Suyapa Banegas difundieron
en la radio San Miguel, el testimonio de un policía que detallaba
cómo sus superiores en la zona de Marcala estaban implicados en
el contrabando de café y granos básicos, a raíz de
una investigación efectuada por varios uniformados y entregada
a las autoridades superiores sin que se hiciera nada al respecto. La investigación
incluso fue cursada al Ministerio de Seguridad en Tegucigalpa, ante las
dependencias que dirige la comisionada Coralia Rivera y la Oficina de
Asuntos Internos. También existen informes del Décimo Batallón
de Infantería reportando las irregularidades en la frontera de
Pasamonos que conduce a El Salvador.
Entre los oficiales sindicados destacan
el entonces jefe de la policía preventiva en Marcala, Dennis Zelaya,
José Baltasar López y Pedro Pereira. A ellos se sumaba el
agente de la policía civil de investigación criminal, José
Rodríguez Espinal, conocido como el "agente España".
El oficial Pereira, responsable de la
aduana de Pasamonos, es a su vez, el esposo de la fiscal Siomara Benítez,
quien a título personal decidió querellar a los periodistas
Galeas, Banegas y los policías por considerar que la habían
difamado al implicarla en el presunto ilícito, sólo por
ser la esposa del uniformado Pereira. Las presuntas calumnias contra Benítez
nunca fueron probadas durante el juicio al momento de evacuar las pruebas
testimoniales y magnetofónicas.
Benítez, en su comparencia durante
el juicio ante el tribunal en calidad de testigo y no como funcionaria
pública, no pudo acreditar que ella efectivamente se excusó
de conocer las denuncias hechas por los policías, ya que las pruebas
presentadas en el juicio evidenciaron su implicación directa en
el caso. Su comportamiento incluso fue cuestionado por algunos de los
jueces que no se explicaban como ella seguía activa en un hecho
en donde había un conflicto de interés.
El juicio de los comunicadores sociales
es el cuarto que se efectúa en menos de dos años por los
delitos de difamación constitutivos de calumnia.
También es el primer juicio por
difundir en sus espacios denuncias de corrupción y el primero que
se registra en el interior del país. También, es el segundo
juicio que por estos delitos se absuelve a los periodistas en los últimos
dos años. El primero fue el de Renato Álvarez en enero de
2004.
Tras conocer la resolución del
Tribunal de Sentencia, el periodista Carlos Galeas, dijo al Comité
por la Libre Expresión (C-Libre) que "este día no gané
yo, gano la sociedad y la libertad de expresión".
"Aquí ganó la sociedad
que exige a la autoridad la rendición de cuentas y la investigación
de las denuncias hechas por los policías como resultado de una
investigación seria y exhaustiva. La gente debe estar contenta
porque ganó la libertad de expresión", dijo Galeas,
mientras era felicitado por numerosas personas que abarrotaron la sala
para escuchar la sentencia.
Por su parte, Omar Menjívar, abogado
defensor de los querellados, dijo que la sentencia del tribunal era histórica
no sólo por el hecho de ratificar el derecho a la información
y la libertad de expresión que le asiste a la sociedad, sino porque
también hace un fuerte llamado a las instituciones públicas
como Ministerio Público y Ministerio de Seguridad para que cese
la impunidad de los delitos "y se investigue a fondo los actos de
corrupción
aquí denunciados y evidenciados. Esta sentencia es histórica
por eso", recalcó Menjívar al C-Libre.
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