El bebé reaccionó bien a la extirpación, pero
su estado es delicado y está bajo cuidados intensivos, dijo
hoy a radios locales el jefe de la unidad de Cirugía Pediátrica
del Hospital Materno Infantil de Tegucigalpa, Samuel García.
La
cirugía fue practicada el viernes por un equipo de 15 especialistas
en el Materno Infantil y duró más de cuatro horas.
El
niño nació el pasado lunes
en este hospital estatal, de un parto normal, y fue alumbrado por
una mujer de 30 años, quien tiene otros cinco hijos.
En
declaraciones que publicaron hoy diarios locales, García
explicó que la operación no resultó muy complicada
porque la segunda cabeza no estaba unida al abdomen por huesos,
sino por cartílagos y estructuras vasculares y nerviosas.
Además,
añadió el médico, la malformación no
había producido unión entre órganos vitales.
Al
bebé también se le corrigió otra anomalía,
conocida como "onfalocel", que significa que el ombligo
no se cerró, explicó.
Posteriormente,
el niño requerirá una operación de cirugía
plástica para corregirle las cicatrices en el abdomen.
García
explicó que la cabeza extirpada era "el cráneo
del segundo siamés malformado", aunque en principio
se creyó que se trataba de un caso de "fetus infetus",
un error genético que se produce durante la fecundación
del óvulo, que al dividirse en dos células no tiene
una segmentación adecuada.
Otros
médicos vinculados al caso se contradijeron, en declaraciones
a la prensa, sobre si la segunda cabeza tenía vida o no.
En
septiembre pasado nació en el mismo centro asistencial capitalino
otro niño con dos cabezas, una de las cuales no se le terminó
de desarrollar, pero murió a los pocos días. EFE
|