Tegucigalpa
- Apenas 24 horas después de haber presentado ante el Tribunal
Supremo Electoral (TSE) un permiso de ausencia temporal de su iglesia,
como último esfuerzo para lograr su inscripción como diputado,
ayer fue impugnado nuevamente el pastor Mario Tomás Barahona.
Barahona, quien fue inhabilitado por la
Corte Suprema de Justicia junto a dos religiosos más, llegó
anteayer al organismo electoral a entregar un permiso que su iglesia,
Mi Viña, le concede para que pueda legalizar su situación.
Ese escrito, con el cual Barahona pretende
incorporarse al estado seglar, como lo exige la Constitución en
sus requisitos para ser diputado, es un último esfuerzo de este
líder religioso por consolidar su candidatura a diputado por Francisco
Morazán.
Fue entregado al ente colegiado horas
después de que la Sala de lo Constitucional de la Corte lo inhabilitara
junto a los también predicadores Heriberto Chica y Rafael Antúnez,
quienes, aparentemente, han decidido no seguir con su lucha política.
ÚLTIMO
RECURSO
Con
el permiso, Barahona pretendía legalizar su inscripción,
pero no se imaginaba que el mismo abogado que presentó el recurso
de amparo ante la Sala de lo Constitucional sólo esperaba que él
saliera de la Secretaría del Tribunal para entrar con un escrito
de objeción.
En este documento, el profesional del
derecho, Carlos Humberto Espinal Padilla, pide al organismo electoral
“ejecutar la sentencia de amparo proferida por la Corte Suprema
de Justicia, con fecha 27 de julio”.
Luego, solicita que se “declare
improcedente e impertinente” el permiso porque, además de
extemporáneo, le fue concedido por la pastora María Elena
Martínez Cárcamo de Barahona, que por cierto es la esposa
del cuestionado pastor. Ella “ejerce el cargo ministerial de pastora
y profeta de la iglesia Mi Viña, de la cual el candidato a diputado
cuestionado es el propietario”, dice el escrito de objeción.
Según la impugnación contra
Barahona, los magistrados del Tribunal Electoral corren el riesgo de ser
sancionados con una reclusión de seis meses a tres años
si no ejecutan la sentencia de inhabilitación de la Corte Suprema
de Justicia, según lo advierte el artículo 349 del Código
Penal.
La sentencia de la Sala de lo Constitucional
es firme y “no puede ser modificada en sus términos por un
simple permiso, producto de la convención entre dos o más
personas”, argumenta el profesional del derecho.
El Tribunal tendrá que resolver
este caso en los próximos días. El pastor Barahona asegura
que le asiste la razón y si no lo inscriben presentará una
denuncia ante Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), porque
le están violando sus derechos ciudadanos.
Tomado
de elheraldo.hn
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