"No
me di cuenta del accidente porque
venía dormido al lado de mi esposa. Ella venía junto
a la ventana.
"El
golpe me despertó. Caí del asiento. La tomé
en mis brazos y murió", dijo.
Terror
En el autobús cundía el pánico. Estaba aferrado
al cadáver de su esposa y escuchó los gritos desesperados
de otros familiares de las víctimas.
"Alguien
gritaba que se le había muerto su esposa", relató
a su salida del hospital.
Él
sufrió una fractura de clavícula. En el Ministerio
Público le entregaron las pertenencias de su cónyuge,
entre estas una cartera.
Nolasco
estaba devastado. "Se me murió en los brazos",
repetía una y otra vez. El sueño de pasar ocho días
de festejo en San José terminó en tragedia.
Otto
Vargas M.y Ronny Soto
ovargas@nacion.com
Tomado
de la nacion.com
|