24 de abril de 2006
 
  • Diputados recomiendan un amplio análisis y consenso antes de aprobar su construcción

Dagoberto Rodríguez
drodriguez@proceso.hn

Oposición
Debe socializarse
Peligra la soberanía
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Tegucigalpa - La represa hidroeléctrica El Tigre que los gobiernos de Honduras y El Salvador pretenden edificar en la confluencia del Río Lempa que divide a ambos estados, podría comprometer la soberanía nacional, por lo que requiere de un amplio consenso y un profundo análisis antes de aprobar su construcción.

La advertencia fue formulada por un grupo de legisladores hondureños consultados por Proceso Digital sobre las implicaciones que el proyecto energético podría tener para el país y particularmente para las poblaciones que viven en la zona en donde éste se pretende edificar.

El pasado 18 de abril el presidente salvadoreño, Elías Antonio Saca y su homólogo de Honduras, Manuel Zelaya, expresaron su voluntad política de iniciar la construcción de la citada presa hidroeléctrica.

Con el embalse, ambos gobiernos esperan producir electricidad a precios razonables, ante los elevados costos de producción de la energía que se genera con combustibles derivados del petróleo. Inversionistas brasileños han expresado su disposición de desarrollarlo.

Este es un proyecto largamente apetecido por El Salvador, pero que no se ha materializado por falta de un acuerdo con los últimos gobiernos de Honduras, ya que los poblados fronterizos del lado hondureño se oponen al mismo porque consideran que serían los más afectados por la construcción de la represa.

Se estima que el proyecto, que generará unos 770 megavatios a un costo de más de 500 millones de dólares, afectaría las comunidades de Candelaria, La Virtud, Piraera, Gualcimaca, Mapulaca y Virginia en el departamento de Lempira y los poblados de Santa Teresa, San Antonio, Santa Lucia y Los Amates en Intibucá.

 
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